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martes, 25 de febrero de 2020

LAS QUINTAS 20-20: FUERZA DE LA PACHAMAMA



Asocastrona lo ha vuelto a hacer. Ponemos en valor un patrimonio intangible como es la fiesta de los Quintos, en el pueblo de Castronuño. Este año era una tarde soleada del domingo de carnaval, que, en pleno febrero, nos devuelve la desgracia de que el clima está cambiando demasiado rápido, que la Pachamama se está quejando por algo. Con esa temperatura primaveral, seis jinetes se aproximan por la carretera hasta Carretejar. Son seis mujeres, ataviadas con sus mejores galas sobre unos caballos altivos, elegantes y nobles. Se acercan al avión a correr las cintas, que, en otras épocas, era el gallo. Para buscar su significado originario quizá haya que remontarse a un pasado ancestral, a un mundo ideológico ya muy lejano. El gallo es un símbolo polivalente por su permanente capacidad de apareamiento, de fertilidad y procreación. La sangre también tenía un fuerte contenido simbólico como portadora de fuerzas mágicas y en rituales antiguos se vertía sobre el suelo o los presentes. Así, la del gallo, fertiliza ritualmente la tierra. De ahí su relación con el carnaval que, según interpretaciones, tendría su origen en antiguos ritos agrarios de regeneración de la fertilidad de la naturaleza, de la Pachamama. Colgado, derrama su sangre, además, incluso sobre el propio oficiante, trasmitiéndole esa capacidad fecundadora.
Pero las motivaciones ancestrales dejaron de ser conscientes hace muchos siglos y en tiempos recientes se mantienen no por magia, ni incluso representación religiosa, sino por costumbre o diversión, y como ritos iniciáticos que sí mantienen su vigencia. Es decir, esta fiesta, como muchas tradiciones, ha ido variando su actividad: el gallo se ha cambiado por el avión con las cintas y los quintos, ya no sólo son hombres que deben tallarse para ír a la mili; esta vez, son todas mujeres. Pero no cabe duda, que socialmente es un ritual iniciático a la edad adulta.
Seis mujeres que levantan su sombrero al cielo caluroso, con más fuerza que nunca, dejándose quebrar la voz que resume sus dieciocho años en unos minutos. En verso, rodeada de todo el pueblo, cada quinta deleita con rimas al respetable sobre capítulos y personas importantes de su corta vida. Y como parte del ritual, el pueblo escucha con respeto a cada una, animándolas con “echa un trago, valiente” cuando la voz se quiebra demasiado, y aplaudiendo el valor y coraje de recitar descubriendo sus batallas personales.
Seis mujeres que sujetan con fuerza y valor al caballo para sacar, con el punzón o sin él, las cintas de colores del avión para sus seres queridos, en imagen quijotesca contra los molinos de viento. Y cuando acaban con todas las cintas, las reparten entre las personas que más estiman, dejándoles un tierno recuerdo de aquella tarde calurosa de febrero, en la que, con aquel rito de paso, le decían a la Pachamama que ya estaban preparadas para cambiar el mundo, para llevar las riendas de sus vidas, para entrar en el mundo de los adultos. Y la Pachamama les regalará a estas seis quintas la alegría y la pureza de vivir una vida bella y de colores, como las cintas que un día recogieron.

Inmaculada Sánchez Macías












Fotos: Iris Vázquez (TLP)

lunes, 27 de febrero de 2017

PARA VOSOTROS QUINTOS DEL 17



Hoy domingo  26
Los quintos ya están aquí
Montados en los caballos
Para poderse lucir.


 Con sus vistosos mantones
Punzón y sombrero en alto
Nos harán pasar la tarde
Entre risas y algún llanto.


 Lo que os depare la vida
Sea como esta jornada
Alegre, feliz,  intensa
Sintiendo cada mañana.


Desde Asocastrona, este es nuestro pequeño homenaje a Diego, Cristian, Juan, Yanire, Alberto, Carolina, Marina, Andrea y el otro Cristian (el pequeño en edad, Carra para los amigos). Los hemos visto crecer y en un suspiro ya son QUINTOS, con todo lo que eso conlleva para los castronuñeros.
Nada que ver, con el origen de la palabra. Allá por el siglo XV, se impuso la obligatoriedad de sustentar el ejército de un buen número de soldados, de tal forma que uno de cada cinco mozos mayores de edad, se incorporasen a filas. Al tratarse de un sorteo en el que se escogía una quinta parte de los muchachos elegidos se les comenzó a llamar “Quintos “, y de ahí, se utilizó el término para todos aquellos que realizaban el mismo año el servicio militar, y en consecuencia tenían la misma edad.
En la actualidad, y con la desaparición del servicio militar obligatorio hemos equiparado al “quinto” con el muchacho que cumple su mayoría de edad.
Antaño, se hacían “hombres” cuando iban a la “mili”, hoy, en Castronuño se convierten en adultos cuando hacen los quintos.
Y, efectivamente así es, porque hace falta arrojo y valor para subirse a un caballo (todo el invierno aprendiendo a montar), “echar el verso”  ante un pueblo expectante en Carretejar, con la temperatura propia del febrero castellano, y correr las cintas, cuando la mayoría  solo dominan ligeramente la montura.
Son momentos de nervios, olvidos de estrofas, sustos con los caballos, miradas cómplices entre padres, hermanos, amigos y de los gritos de “echa un trago valiente” cuando al mozo se queda con la mente en blanco.
Casi de repente, sin darnos cuenta, después del coraje que han demostrado se han convertido en adultos, sin solución de continuidad ya que cuando en lo sucesivo se hable de ellos, se dirá “si,  ya fue quinto",  ya no es un niño.
Nosotros, los galdarros, bien sabemos en qué consiste la fiesta, en la que los protagonistas son ellos, pero de la que participa toda la comunidad.
Me extenderé en describirla, (no desde el  punto de vista de la tradición, sino  más bien desde la óptica de los protagonistas y sus familias), ya que, aunque sobradamente conocida , siempre habrá algún “forastero” que se pregunte por el cómo, y el cuándo.
Todo comienza el viernes, previo al carnaval, con  un baile de disfraces, este año, el motivo son los “80”.
El sábado se celebra la tradicional cena exclusivamente de quintos, en donde entre risas y chascarrillos, cada uno dirá su verso (celosamente guardado hasta entonces) sólo a sus compañeros de quintada, para acabar la velada con un baile al que está invitado todo el que quiera asistir.
Así llega el famoso Domingo de Carnaval,  “Domingo Gordo”, momento álgido de “echar los versos” (en Castronuño los versos no se recitan, ni se dicen, simplemente se echan), y correr las cintas.
Todos, ya más tranquilos, seguirán la fiesta, y ahora sí, es alegría. Los quintos recorrerán el pueblo acompañados por la música, parando en los bares donde los propietarios invitan a los quintos.  El resto del pueblo  (porque va todo el mundo) a tomar “el refresco” a las casas de los protagonistas, donde los padres habrán preparado un ágape para obsequiar a familiares y amigos. Se da la circunstancia que en multitud de ocasiones hay que pasar por varias casas, pues rara es la persona que no tiene algún familiar o amigo que lo celebra.
Son momentos tan emotivos tan entrañables, que no existen palabras que los definan, sencillamente hay que vivirlos. Como madre de quintos (hace  algunos años, no tantos), aún me emociono al recordarlos.
Y ese lunes de carnaval, ellos, que ya se creen grandes, en realidad lo son, buscan y quieren la compañía de sus familias, existe una complicidad increíble , cuando se recorren las casas de cada uno de ellos, se come, se bebe, se baila, siempre acompañados por una charanga, y cada mozo vuelve a echar el verso en su casa, ya no hay tensión, solo felicidad y alegría sana. Aunque es una jornada especialmente familiar, este día los quintos conviven con todos aquellos que quieran acompañarlos, .
Esto es así, cada año, pueden cambiar los detalles adecuados a los tiempos,  por supuesto cambian los protagonistas, pero la esencia se mantiene.
En definitiva, cuatro días en los que prima la convivencia, la armonía, la solidaridad, en los que se vuelca todo un pueblo para que ellos, LOS QUINTOS, se sientan ÚNICOS.

Un sentimiento que perdurará toda la vida. Con el paso de los años, siempre se dirá: Si…es quinto mío.
Unas fechas que todos tenemos la responsabilidad de transmitir y hacer que perdure. En ello estamos, y… creo que se está consiguiendo.
                           VIVAN LOS QUINTOS DEL 17
                           HE DICHO, SEÑORES.














¡Ah! ... ¡y que vivan también los quintos del 18!








viernes, 12 de febrero de 2016

!!VIVAN LOS QUINTOS DEL 16!!

!!Vivan los quintos del....!!

Esta era la pintada de muchísimos pueblos de Castilla en los años 60 y 70 como un núcleo de fiesta con significado profundo que recorría toda nuestra geografía. Bien lo sabemos por Castro....


El pasado 7 de Febrero de 2016 el pueblo de Castronuño y amig@s venidos de fuera nos reunimos en Carretejar para asistir al acto central de la fiesta de Quintos; los quince moz@s de este año "echaron" el verso trayéndonos al alma el núcleo del sentimiento castronuñero que deseamos rememorar cada año.
Las anécdotas episodios y biografía de los quintos que son las relatadas en los versos aunan el presente y el futuro con ese pasado que directamente se nombra al evocar a nuestros antepasados.  Así escuchamos con regocijo  las ansias de la juventud unidas a la picaresca propia de la edad y entrelazadamente se deslizan los afectos profundos hacia padres abuelos y familiares, presentes y ausentes....todos los espíritus se congregan esa tarde en las eras altas de Castronuño.



Esa tarde parece una floración que anuncia la futura primavera representada en los jóvenes luciendo sus mejores galas y su mejor disposición de ánimo para que el verso sea elegantísimo. Y esa primavera como todo en la naturaleza ha necesitado de la siembra de invierno que es la elaboración y el estudio perseverante de los versos y la preparación durante meses tanto de quintos como de familiares para que salga una fiesta inolvidable.


En lo mas frío del invierno Castronuñero se ven en las casas o en la Muela el denuedo de los mozos preparando las fiestas de invierno, ritual ancestral de la cultura castellana, que en cada estación sabía festejar los ciclos de la naturaleza y la cosecha. Se les ve así estos meses  entrenarse como Quijotes buscando el arte de  la belleza en el decir y el hacer, virtud excelente de nuestra cultura rural , a pesar de los Molinos de viento de estos tiempos como son  la despoblación juvenil o el menosprecio de los pueblos. Que ese zumbido del AVE que oíamos durante los versos nos haga reflexionar al respecto. Decía J.L. Sampedro que el se sentía un paisano parado con su cochecito en un paso a nivel del AVE viendo como los pasajeros supersónicos se reían de el, y el mantenía una sonrisa interior porque  llegaría antes al destino  ya que él  iba hacia la Historia.


Este año a nuestro juicio con buen criterio se han unificado festividades de invierno que separadas podían desdibujarse y así juntas ganan consistencia.
Nuestro amigo Jesús  Anta visitante vallisoletano ya ha señalado el alto interés etnográfico de la fiesta apuntando la posibilidad de  un articulo de investigación al respecto.

Emocionados pues , con el corazón templado aun contra el viento mesetario, escuchamos los versos y luego a las meriendas de los amigos, a seguir la liturgia de la convivencia , la solidaridad , la familiaridad el afecto y el amor...casi ná...


El pueblo lleno de coches , muchos venidos de las capitales ...se repite en cada fiesta, en S. Miguel.....en la toma del Castillo......buscando ese maná, no solo el excelente vino y pitanza sino el maná de la armonía de las gentes.

O sea , quintos del 16 .. ánimo , no está todo perdido en el medio rural... 
Ese día conectamos con las energías que mueven el mundo y de fuera vienen hechizados por el Palillo  y la Peregrina....quizá en el futuro vuelvan a los pueblos...quien sabe.??


Bueno amigos hoy desde Asocastrona ha tocado un articulo desde la emoción y la reflexión; enhorabuena a los Quintos , las familias y el pueblo en general, gracias a los visitantes que esperamos crezcan en un futuro y desde la Asociación seguimos abiertos a la colaboración de todos para compartir esta tarea de Quijotes en que nos hemos embarcado de promocionar el pueblo y los valores de la cultura rural:

!!POR CASTRONUÑO!!   !!HE DICHO SEÑORES!!



(Por no demorar la publicación del artículo no ha dado tiempo a pedir permiso a María Sotelo  por las fotos, para cualquier aclaración coméntanoslo a la Asociación, mil gracias y enhorabuena por las fotos)



lunes, 3 de marzo de 2014

Un año más Castronuño vivió su fiesta de los Quintos


La llegada del carnaval trae a Castronuño su “domingo gordo” y con él, una de las celebraciones más tradicionalmente arraigadas y originales que se celebran en el municipio.


La fiesta de los quintos se viene celebrando desde  tiempos inmemorables. Antes, los Quintos sólo lo celebraban los hombres que durante ese año iban a ir al servicio militar, pero desde mediados de la década de los 80 las mujeres también se incorporaron a esta celebración.
Los festejos, que duran cuatro días, tienen su momento álgido durante la tarde del domingo de carnaval, domingo gordo en Castronuño, cuando todo el pueblo se reúne en una de las carreteras de entrada a la localidad para escuchar a los quintos “echar el verso”.
Foto: Raúl Gutiérrez
Foto: Raúl Gutiérrez
A las tres y media de la tarde, los quintos, ataviados de mantón de manila y sombrero con cintas desfilarán a caballo y acompañados de una banda de música desde el Ayuntamiento hasta la calle Carretejar y una vez allí, el público ocupará la calzada y los laterales de la carretera para crear un semicírculo frente al cual irán pasando los quintos y quintas. Ha llegado el momento de “echar el verso”.

Los versos, siempre escritos en clave de humor, contarán la procedencia familiar del quinto, así como anécdotas y andanzas del mismo o de familiares y amigos, episodios ocurridos en el pueblo durante el año anterior,  análisis social y político etc…
Colgando de una cuerda que atraviesa la carretera de lado a lado está el avión de las cintas.  Los quintos harán en el verso una dedicatoria a aquellas personas más queridas a las que regalarán las cintas que saquen del avión. Después, estos afortunados lucirán en el cuello dichas cintas, orgullosos de tan preciado agasajo.
Tras los versos, la gente se echará a los lados de la carretera, dejando libre la calzada para que los caballos tengan espacio para correr. Ha llegado el momento de “Correr las cintas”.
Con una especie de pistola de madera con forma de punzón, los quintos han de pasar galopando bajo el avión y coger tantas cintas de colores como sean capaces para después regalarlas a sus seres queridos. Eso sí, tendrán que evitar sacar la cinta negra puesto que aquel que la saque tendrá que pagar una botella para invitar al resto de quintos.
A partir de que se haya sacado la última cinta, los quintos bajarán de sus caballos y recorrerán las calles y bares del pueblo al son de una charanga. Entre las canciones que bailarán, por supuesto estará “El Palillo”, canción popular que da pié a otra celebración tradicional de Castronuño, “el baile del palillo, pero de esto hablaremos otro día.
                                            
Desde Asocastrona hemos querido dedicar estas líneas a esta celebración tan arraigada y entrañable para los castronuñeros y castronuñeras. Una fiesta que entre todos debemos de conservar y potenciar para que la tradición se mantenga.
                                                
¡Viva los quintos y quintas del 2014, los anteriores y los que estén por llegar!