La filosofía de mirar al cielo: Cultura profunda frente a la alienación mediática
En una época definida por la aceleración digital, el consumo de masas y un modelo de ocio superficial promovido por los grandes medios de comunicación, la acción de dirigir la mirada hacia la bóveda celeste adquiere una dimensión de resistencia cultural. La "Ruta Kilómetro OVNI 2026", celebrada la noche del 18 de julio de 2026, bajo el amparo de nuestra Asociación Cultural Castronuño Natural (Asocastrona), se configuró no solo como una jornada de divulgación de misterios no explicados, sino como una profunda propuesta metodológica y filosófica.
Impulsada por los Ufólogos e investigadores de campo Nando Domínguez y Miguel Ángel Moyano, la iniciativa plantea un modelo cultural estrechamente alineado con los valores fundacionales de Asocastrona. La premisa de "mirar a lo alto" se erige como una metáfora existencial: el acto de formular preguntas complejas al firmamento en lugar de aceptar respuestas prefabricadas. Este enfoque promueve una cultura profunda orientada a generar una población crítica y reflexiva, posicionándose de forma deliberada en contraposición al entretenimiento alienante y embrutecedor de la sociedad de consumo actual. A través del redescubrimiento del patrimonio oral y de los enigmas del territorio, la ruta devolvió a la comunidad local y a los visitantes la capacidad de asombrarse ante lo desconocido.
El marco de la alta extrañeza: Conexiones con la ufología clásica española
La comarca de Castronuño y sus zonas limítrofes no constituyen un escenario secundario en la historia de la ufología ibérica; representan uno de los puntos calientes con mayor densidad de avistamientos documentados en la submeseta norte. Las investigaciones presentadas por Nando y Miguel Ángel revelaron que los testimonios recopilados en la comarca coinciden con precisión matemática con las tipologías y patrones físicos analizados por los grandes pioneros de la divulgación en España.
Los relatos de luces con comportamiento inteligente, detenciones imprevistas de motores y encuentros con tripulantes antropomorfos guardan una relación directa con los archivos de Antonio José Alés, histórico conductor del programa radiofónico Medianoche y precursor de las multitudinarias alertas OVNI en el país. Asimismo, la metodología analítica empleada por los organizadores evoca el rigor del psiquiatra Fernando Jiménez del Oso, la incansable búsqueda documental de J. J. Benítez y la labor contemporánea de Iker Jiménez en la visibilización de incidentes de alta extrañeza en el ámbito rural. El análisis de los casos locales demuestra que la fenomenología de Castronuño se inscribe con total coherencia dentro del catálogo ufológico nacional .
Registro analítico de incidentes y encuentros en la comarca
El Encuentro de la Cañada, ocurrido en la Cañada de Siete Iglesias, constituye un episodio significativo donde seis testigos, mientras viajaban en una furgoneta, avistaron un objeto de color blanco cuyas dimensiones fueron comparadas con el tamaño de una plaza de toros. El fenómeno provocó la paralización completa del motor y del sistema eléctrico del vehículo, mientras el entorno se iluminaba con una intensidad similar a la luz diurna.
En 1983, la zona de la carretera de Los Villaesteres, fue escenario del suceso Los Villaesteres. En este caso, el testigo Emiliano Velasco experimentó una persecución y una interacción física hostil por parte de una luz anómala. Las secuelas incluyeron un profundo impacto psicológico y la catalogación posterior de dicha área como una zona de alta actividad ufológica.
También en noviembre de 1983, tuvo lugar El Enigma de Bayona en este pago de Castronuño. Un conductor que circulaba en su coche fue envuelto por una luz cegadora que provocó el apagado repentino del vehículo. Este suceso destaca por el fenómeno de "tiempo perdido", ya que el testigo declaró despertar posteriormente en su cama sin conservar recuerdo alguno de cómo completó el trayecto. El caso lo reabre Nando, siempre implicado con Castronuño, en 2025 investigándose como un posible encuentro en “tercera fase”.
A finales de ese mismo año, en diciembre de 1983, se produjo una Persecución en la Carretera en el eje entre Castronuño y Pollos. Unos trabajadores que viajaban en coche fueron acechados a baja altura por un objeto de grandes dimensiones que emitía luces multicolores. El suceso se caracterizó por maniobras físicas incompatibles con la aeronáutica convencional.
El paraje de la Balsa, en Castronuño, fue el escenario del caso conocido como Los Hombres Chopo. Un pastor local tuvo un encuentro cercano con tres figuras que medían aproximadamente 2,80 metros de altura y presentaban dedos extremadamente largos. El incidente resultó en una alteración de conciencia del testigo y, según se ha reportado, en la transmisión de mensajes personales.
Finalmente, en la carretera que une Castronuño y San Román, una pareja que circulaba por la zona avistó un ovoide luminoso que frenó activamente su trayectoria. Este hecho forzó a los testigos a reducir la velocidad y permitió una observación sostenida del objeto, el cual permaneció suspendido sobre su destino tras el seguimiento; el objeto desapareció en vertical súbitamente generando el efecto de un rayo verde.
El misterio de los Hombres Chopo y la tradición de Asocastrona
El pilar fundamental de la tradición misteriosa de la villa es, sin duda, el encuentro con los denominados "Hombres Chopo". Este suceso, datado originalmente en agosto de 1985, tuvo como protagonista a un pastor local mientras custodiaba su ganado en las proximidades de una balsa. Al divisar lo que en primera instancia parecían tres chopos
recortados contra el horizonte, el testigo descubrió asombrado que se trataba de tres imponentes entidades antropomorfas de casi tres metros de altura, con rasgos humanos, dedos inusualmente largos y vestiduras de apariencia similar al cuero oscuro.
Las entidades entablaron una inquietante conversación con César en la que revelaron datos sumamente íntimos de su vida y anticiparon eventos futuros. Este impactante relato, analizado y defendido en programas de televisión de cobertura nacional por sus indicios de credibilidad, ha pasado a formar parte de la identidad cultural del municipio. Tanto es así que la asociación Asocastrona organiza de manera ininterrumpida cada mes de agosto una marcha nocturna senderista que recorre los parajes del avistamiento, manteniendo viva la memoria colectiva del suceso.
Cartografía de una comarca caliente: Corredores y zonas de contacto
Durante el desarrollo de la ruta, Nando Domínguez y Miguel Ángel Moyano expusieron cómo las dinámicas de Castronuño se conectan con una amplia red de avistamientos en municipios colindantes y provincias vecinas, configurando un auténtico corredor de alta actividad ufológica. Además de recordar el violento encuentro del OVNI de Los Villaesteres en 1983, los guías señalaron las llanuras forestales de los pinares de Bayona y los términos municipales de Castronuño, San Román de Hornija y Siete Iglesias de Trabancos como escenarios recurrentes de fenómenos aéreos inexplicados.
La investigación de campo de los organizadores vinculó de manera directa los hechos locales con tres de los casos históricos más célebres de la región:
· Granja de Moreruela (Zamora): Zona donde se registraron encuentros cercanos con entidades de morfología humanoide. Entre ellos destaca el testimonio de un pescador que presenció la aparición de un ser de más de 1,80 metros de altura en la orilla del río, el cual se desvaneció de forma instantánea ante sus ojos.
· Alcañices (Zamora): Término municipal donde, hace medio siglo, se documentó la presencia de una supuesta huella o pista de aterrizaje circular atribuida a un objeto volador no identificado. Un caso clásico que ha requerido constantes análisis del terreno e investigaciones de archivo recogidas en plataformas especializadas como ovnispain.com.
· El Valle del Esgueva (Valladolid): Una franja territorial tradicionalmente apodada como la "autopista OVNI" debido a la incesante observación de luces nocturnas sobre sus lomas . El suceso cumbre de este corredor tuvo lugar el 16 de septiembre de 1965 sobre los cielos de Valladolid, donde muchos ciudadanos —incluyendo al piloto civil Heliodoro Carrión y al astrónomo jesuita Antonio Felices— contemplaron durante horas un colosal objeto metálico de forma triangular que realizaba balanceos imposibles antes de ascender a gran velocidad.
La Alerta OVNI Nocturna y la acogida de Asocastrona
El punto álgido de la jornada del 18 de julio de 2026 se alcanzó al término de la caminata con la realización de la Alerta OVNI Nocturna. Los participantes se trasladaron a un
altozano estratégico situado en el entorno de la Reserva Natural de las Riberas de Castronuño-Vega del Duero, un emplazamiento privilegiado que destaca por presentar uno de los niveles más bajos de contaminación lumínica de la provincia.
Desde esta atalaya natural, con vistas panorámicas del cauce del Duero y del firmamento despejado, se procedió a apagar los sistemas de iluminación artificial para iniciar la observación sistemática de la cúpula celeste. La actividad se transformó en un foro de debate y convivencia donde curiosos, investigadores y escépticos compartieron metodologías de observación astronómica, relataron vivencias personales y disfrutaron de una velada intelectualmente estimulante bajo la luz de las estrellas.
La convocatoria atrajo a entusiastas y estudiosos del misterio procedentes de múltiples puntos de la geografía española, registrándose asistentes llegados expresamente desde ciudades como Bilbao, Málaga y La Rioja. La organización y la junta directiva de Asocastrona expresan su más profundo agradecimiento por el extraordinario esfuerzo realizado por estos visitantes para acudir a la cita, igualmente se reconoció la iniciativa y la actividad denodada de los promotores del evento Nando y Miguel Ángel, vinculados hace años a la promoción mediática de Castronuño. Asimismo, la asociación aprovechó el encuentro para dar una calurosa bienvenida a los asistentes, invitándoles a descubrir en profundidad la innegable belleza paisajística de la villa y de su parque natural, al tiempo que reafirmó su compromiso cultural a través del amplio programa de actividades que anualmente diseña para dar servicio al pueblo entero y a sus ya cerca de 150 socios


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