miércoles, 17 de junio de 2026

Paseo literario por la Reserva Natural de Castronuño: naturaleza, literatura y convivencia

La Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero acogió recientemente un enriquecedor paseo literario organizado por Asocastrona, una actividad que reunió a amantes de la literatura, la naturaleza y la convivencia en una mañana marcada por la sensibilidad artística y el excelente ambiente humano.

A lo largo del recorrido, los participantes realizaron diversas paradas en enclaves estratégicos de la Reserva, lugares especialmente evocadores por su belleza paisajística y su capacidad para inspirar la reflexión y la creación literaria. En cada una de estas estaciones se compartieron poemas, relatos y cuentos, tanto de creación propia como de reconocidos autores de la literatura española e internacional.


La jornada contó con la destacada participación de un grupo llegado desde Medina del Campo, integrado por miembros de un taller de creación literaria coordinado por María Eugenia, que eran además integrantes de un grupo de teatro recientemente premiado. También acudieron participantes procedentes de Valladolid y Cigales, cuya presencia contribuyó a enriquecer una actividad caracterizada por el intercambio cultural y el encuentro entre personas unidas por el amor a las letras.

Las lecturas realizadas incluyeron diversas obras nacidas precisamente en el seno del taller literario de Medina del Campo, permitiendo conocer textos originales creados por sus integrantes. Estas intervenciones despertaron un notable interés entre los asistentes, que pudieron disfrutar de relatos y poemas cargados de creatividad, sensibilidad y compromiso con la expresión artística.


Por parte de Asocastrona, varios socios participaron activamente en las lecturas. Entre ellos estuvieron Concha Fernández, Rosana de Castro, Quique Seoane y José Roales, quienes compartieron fragmentos propios y ajenos, seleccionados por su calidad literaria y su capacidad para dialogar con el entorno natural que rodeaba la actividad. Cabe destacar que José Roales tiene programada una nueva lectura literaria en Castronuño el próximo 1 de agosto, una cita que sin duda despertará gran interés entre los aficionados a la literatura de la comarca.

Otro de los momentos especialmente significativos de la jornada fue la lectura de poemas inspirados en Castronuño y su entorno, obra de Alejandro Alonso Santos, cuyos versos sirvieron para reforzar el vínculo entre la creación literaria y el paisaje local.


El repertorio de autores leídos fue amplio y variado. Los asistentes pudieron escuchar poemas de José Hierro, Fray Luis de León y Antonio Machado, junto a textos del músico y escritor italiano Franco Battiato. También tuvieron presencia fragmentos del libro Canallas, de José Ramón Rebolleda, aportando diferentes registros y sensibilidades a una mañana que celebró la diversidad de voces y estilos.


Más allá del valor literario de las lecturas, todos los participantes coincidieron en destacar la exquisita cordialidad que presidió el encuentro. La perfecta actitud convivencial mostrada por cada uno de los asistentes permitió que la actividad se desarrollara en un clima de respeto, cercanía y disfrute compartido. La intención de todos de contribuir positivamente al desarrollo de la jornada convirtió este paseo literario en una experiencia especialmente gratificante. 


Con iniciativas como esta, Asocastrona continúa impulsando actividades culturales que ponen en valor tanto el patrimonio natural de Castronuño como la riqueza humana y creativa de quienes participan en ellas, consolidando un espacio de encuentro donde la literatura y la naturaleza caminan de la mano.







miércoles, 10 de junio de 2026

Un rastro de saberes botánicos en la Reserva Natural de Castronuño

La jornada de hoy ha brindado a las personas que formamos parte de la Asociación Asocastrona, junto a quienes nos han acompañado como visitantes, una experiencia didáctica tan enriquecedora como inolvidable por los senderos de nuestra Reserva Natural. De la mano de Eduardo Perote, ingeniero medioambiental y profundo conocedor del entorno, hemos realizado una ruta botánica que ha transformado el paisaje cotidiano que pisamos en un auténtico libro abierto, repleto de historias, curiosidades y aplicaciones prácticas.

El paseo ha sido mucho más que una caminata, se ha convertido en una ponencia itinerante al aire libre, donde cada árbol, cada arbusto y cada pequeña hierba han reclamado su protagonismo gracias a las explicaciones detalladas y generosas de nuestro guía. 

Durante el recorrido por la zona de la Muela y las orillas del río, Eduardo nos ha descubierto curiosidades fascinantes sobre la flora local. Hemos aprendido que las adelfas guardan secretos venenosos y que los almendros silvestres nos advierten de su contenido en cianuro a través del amargor de sus frutos. Resulta llamativo pensar que la existencia de almendros dulces se la debemos a la curiosidad de los niños y las niñas, quienes mediante la prueba y el descarte fueron seleccionando las variedades más agradables al paladar.

¿Sabías que junto al banco del amor existe un ejemplar del árbol del amor? Alguien lo llamará casualidad, pero tal vez fue el destino quien los unió, atraídos por una flecha de Cupido.

La ruta también nos permitió comprender por qué las amapolas tiñen de rojo La Muela. La explicación está en la construcción de las bodegas existentes allí. Al remover la tierra de las mismas, se liberó el calcio necesario que las amapolas necesitan para florecer.

La extraordinaria biodiversidad de Castronuño se desplegó ante nuestros ojos a través de especies como el corremundos, rico en potasio y utilizado antiguamente para la elaboración de lejías, o el cardo corredor, estrechamente vinculado al pastoreo y a la apreciada seta de cardo que crece parasitándolo. Eduardo destacó asimismo la relevancia de plantas como la escoba blanca, la parra rusa o la nueza para el sustento de abejas y otros insectos polinizadores, recordándonos el papel fundamental que desempeña la Reserva Natural como refugio de biodiversidad y fuente de riqueza melífera.

Entre tomillos, gallocrestas y geranios silvestres, comprendimos que la naturaleza ha sido durante siglos una despensa y una farmacia al alcance de quienes sabían interpretarla y que debemos cuidar con rigor.

Sin olvidarnos de los vilanos, que no milanos, de la familia de las lechugas, con su látex blanco, o del lino blanco. Tampoco de los mimbreros o mochas, porque se desmochaban para dar de comer al ganado.

Las explicaciones estuvieron enriquecidas por numerosos refranes populares, auténticos compendios de la sabiduría acumulada durante generaciones en base a la observación. Al detenernos junto a los olmos, recordamos aquello de que no se les puede  pedir peras, pero sí uvas, pues ya desde tiempos de los romanos se utilizaban ejemplares masculinos para elevar y sanear las parras.  También conocimos las hojas compuestas que estos árboles utilizan para refrescarse.

Descubrimos el aroma a vermut de la santolina y la manzanilla bastarda, y las propiedades atribuidas a la nevadilla para combatir la artrosis. Desde el uso del lampazo como papel higiénico natural, hasta el potencial medicinal del epilobium, siempre cerca de los cauces, investigado para tratamientos de próstata o la antilis vulneraria para heridas, cada paso nos ha acercado más a la sabiduría de quienes nos precedieron, nuestros antepasados, capaces de desarrollar una estrecha convivencia con el medio natural que les rodeaba.

El paseo nos permitió igualmente observar la estrecha relación entre el agua y la vegetación. Aprendimos que la presencia abundante de correvuela en los huertos puede indicar un exceso de riego y que la madera del aliso, resistente a la humedad y propio de zonas de silicio y gargantas de ríos, resulta sin embargo compleja de trabajar: “ La madera del aliso, ni el diablo la quiso”.


Nuevos refranes y conocimientos tradicionales, como el uso del majuelo como portainjertos o las múltiples aplicaciones de la malva, completaron una mañana en la que la ciencia y la tradición oral caminaron de la mano. Pero no te confíes, porque “quien con malvas se cura, mal va”.

Descubrimos también el ajo silvestre de flores moradas: “Me gusta el ajo con una chuleta debajo”, los berros ricos en hierro y azufre y la curiosa transformación de la achicoria en endibia cuando crece en ausencia de luz.

La jornada concluyó en el paraje de San Lázaro, donde el carácter divulgativo dio paso a un ambiente más festivo y convivencial. Allí compartimos unas deliciosas viandas que sirvieron tanto para recuperar fuerzas como para prolongar la conversación y el intercambio de experiencias, fortaleciendo los lazos de amistad que dan sentido a actividades como esta.


Como muestra de agradecimiento por su dedicación y sus enseñanzas, entregamos a Eduardo Perote una selección de productos locales compuesta por vino, miel, molletes y un escudo cerámico de Asocastrona, todos ellos representativos de la calidad y la identidad de Castronuño.

Nos despedimos con la satisfacción de haber vivido una jornada excepcional, con la mente repleta de nuevos conocimientos y la certeza de haber participado en una actividad que ha sido un éxito tanto por su valor divulgativo como por la excelente acogida y participación de todos los asistentes. La vida compartida es mucho más vida.

Malvas

Epilovium, para tratamiento de próstata

Nevadilla, para artrosis y artritis

Lampazo, "papel higiénico"

Mimbrero o mocha

Ajo silvestre

Majuelo, porta injertos

Manzanilla bastarda, planta con olor a vermut

Antilis vulneraría, para heridas

Lino blanco



miércoles, 3 de junio de 2026

ASOCASTRONA arranca este sábado su programación veraniega proponiendo una amplia oferta de actividades culturales y medioambientales

La asociación cultural y medioambiental de Castronuño inicia este fin de semana su calendario estival con un paseo didáctico por la Reserva Natural, guiado por el ingeniero medioambiental Eduardo Perote.

Francisco Hernández González, alguacil del municipio durante cuatro décadas, recibirá el Premio Valores 2026 durante la gala del Festival Multicultural, que se celebrará el próximo 8 de agosto.


La Asociación Castronuño Natural (ASOCASTRONA) ha presentado su programación de verano, una propuesta repleta de actividades culturales, medioambientales y de convivencia que se desarrollarán durante los meses de junio, julio y agosto. La entidad, que cuenta actualmente con 135 socios y socias, ha diseñado un calendario con numerosas iniciativas, muchas de ellas abiertas a toda la ciudadanía.


La programación dará comienzo este sábado, a las 11:00 horas, con un nuevo Paseo Didáctico por la Reserva Natural de Castronuño. La actividad contará con una ponencia en ruta a cargo del naturalista e ingeniero medioambiental Eduardo Perote, experto en cultivos y gestión ambiental, que compartirá sus conocimientos mientras los participantes recorren algunos de los parajes más destacados del entorno natural.

La semana siguiente, el domingo 14, está prevista la celebración de un Paseo Literario por la Reserva Natural, durante el cual se realizarán diversas paradas para compartir poemas y textos literarios. Esta actividad se enmarca dentro de las Jornadas Culturales de la localidad.

El mes de julio arrancará el día 3 con la proyección y posterior coloquio del documental de RTVE Crónicas: El Patronato, un trabajo audiovisual que aborda la realidad vivida por miles de mujeres en los centros del Patronato de Protección a la Mujer durante varias décadas.

El 18 de julio, Asocastrona y Castronuño ejercerán de anfitriones de un Encuentro OVNI organizado por la Comunidad Ufológica Kilómetro OVNI. La jornada incluirá diversas actividades relacionadas con el fenómeno OVNI y con los casos de avistamientos registrados tanto en el municipio como en su entorno.

La programación continuará el 24 de julio con la actividad Poemas de una noche de verano, dedicada en esta edición a la poesía escrita por mujeres. El mes concluirá el día 31 con Cantando al fresco, una iniciativa destinada a recuperar, conservar y transmitir el patrimonio musical popular heredado de generaciones anteriores.

Agosto comenzará con un recital poético y la presentación del nuevo poemario del socio de Asocastrona José Roales. El día 7 tendrá lugar La Ruta de los Hombres Chopo, una ruta nocturna tematizada en torno a la conocida leyenda local que relata el encuentro de un vecino con tres humanoides de gran estatura.

Uno de los momentos más destacados del verano llegará el 8 de agosto con la celebración de la Gala del Festival Multicultural de Asocastrona, considerada una de las actividades de mayor relevancia dentro de la programación anual de la asociación. El evento reunirá actuaciones musicales, espectáculos de danza y otras disciplinas artísticas, y contará, entre otros participantes, con las actuaciones de Águeda Sastre y Cris Zagalejo.

Durante la gala se entregará el Premio Valores 2026, un reconocimiento a las humanidades y al compromiso social que este año ha recaído en Francisco Hernández González. Alguacil de Castronuño durante cuarenta años, Hernández ha desempeñado un papel fundamental en la vida social del municipio, colaborando activamente y contribuyendo a hacer posibles numerosas iniciativas culturales y actividades de participación ciudadana.

Además de las actividades abiertas al público, Asocastrona ha organizado diversas propuestas dirigidas específicamente a sus socios y socias. Entre ellas destacan una visita didáctica al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de Valladolid, talleres artísticos de pintura, chapas, clorotipia y cerámica, una comida de hermandad, la observación del eclipse solar total y varias excursiones culturales a la Villa Romana de La Olmeda, Ampudia y Medina de Rioseco.

Desde la asociación animan a la ciudadanía a seguir toda su actividad a través de sus perfiles en redes sociales: Instagram (@asocastrona) y Facebook, en la página “Asocastrona Castronuño Natural”, donde se irá publicando información actualizada sobre todas las iniciativas programadas.

lunes, 4 de mayo de 2026

Asocastrona en la ruta hacia el fin del mundo

Dejamos atrás un puente en el que hemos vivido unos días de convivencia intergeneracional recorriendo los bellos parajes que separan Santiago de Compostela de Santa Mariña. Unos días en los que hemos compartido camino, esfuerzo, anécdotas, muchas risas, ricas viandas y momentos que ya forman parte de nuestra memoria colectiva.

Un año más, desde Asocastrona nos hemos puesto en marcha para seguir dejando nuestras huellas en el Camino -o tal vez, sea El Camino quien deja huella en nosotros-. Comenzamos esta aventura en 2013, recorriendo la ruta del Camino de Levante, y desde entonces muchas personas se han ido sumando a esta experiencia. A lo largo de estos años hemos compartido etapas con participantes de todas las edades y condiciones, y en esta ocasión hemos formado un grupo diverso, con edades comprendidas entre los 15 y los 80 años. Nos une el espíritu del Camino y el orgullo de llevar el nombre de Asocastrona y de Castronuño por cada localidad que atravesamos. Tras alcanzar Santiago el pasado año, en esta ocasión decidimos continuar la ruta hacia Fisterra y Muxía.

En esta edición hemos sido un grupo de 16 peregrinos y peregrinas quienes nos hemos calzado las botas para vivir una de las actividades más especiales de nuestro calendario. Llegamos a Santiago de Compostela el 30 de abril, donde disfrutamos de un agradable paseo por la ciudad, dejándonos envolver por su monumentalidad y su ambiente. Nos alojamos en el Hospedaje José Rey, situado en una zona tranquila de la ciudad, donde recibimos un trato cercano y unas instalaciones muy adecuadas para el descanso. Al día siguiente iniciamos la marcha tras desayunar muy bien atendidos por el personal del establecimiento.

Comenzamos a caminar por las calles de Santiago, pasando por la plaza del Obradoiro. Nos detuvimos más de lo previsto y eso hizo que saliéramos de la ciudad algo más tarde de lo planificado, un retraso que arrastramos durante buena parte de la jornada. Aun así, avanzamos durante horas entre paisajes naturales de gran belleza en la etapa Santiago-Negreira. Se trata de un tramo de verdor exuberante, con una naturaleza viva que nos acompañó en todo momento, aunque también tuvimos que afrontar exigentes subidas. Antes de llegar a Negreira cruzamos Ponte Maceira, un precioso puente medieval de estilo románico sobre el río Tambre.

Ya en Negreira nos alojamos en Albergue Bergando, un espacio con unas instalaciones muy atractivas en plena naturaleza. Sin embargo, la experiencia no fue del todo satisfactoria, ya que detectamos deficiencias en la limpieza de algún dormitorio y tuvimos un problema en la gestión de la reserva que obligó a dos personas del grupo a alojarse en la zona común de albergue al no estar disponibles todas las habitaciones contratadas.

Aprovechamos la tarde para conocer Negreira, un municipio en el que destacan el Pazo do Cotón y la capilla de San Mauro, así como una emotiva escultura dedicada a la emigración. Cerramos la jornada con una cena en el restaurante A Guarida, donde disfrutamos de una excelente calidad a precio ajustado y sobre todo de muy buen trato, una parada culinaria muy recomendable para quienes recorran esta ruta.

La segunda etapa, entre Negreira y Santa Mariña, estuvo marcada por la lluvia. Durante la noche ya comenzó a llover y el día amaneció con chubascos intermitentes. En el desayuno valoramos la situación y parte del grupo decidió no salir ante la previsión meteorológica, mientras que otro grupo aprovechó una tregua para continuar caminando. El recorrido, incluso bajo la lluvia, nos ofreció paisajes boscosos llenos de encanto, el camino es en este tramo un auténtico vergel donde la naturaleza se muestra en todo su esplendor. A pesar de la meteorología lluviosa, el grupo de caminantes logramos completar la etapa.

Durante la mañana, el otro grupo realizamos visitas a diferentes puntos de interés en la zona. En Santa Mariña hicimos parada para recuperar fuerzas en el bar del albergue Casa Pepa, donde recibimos una atención excelente. Desde allí nos desplazamos hasta Mazaricos, lugar en el que teníamos reservado el alojamiento en el Hotel Casa Jurjo. Allí disfrutamos de unas instalaciones de gran calidad y de un trato muy cercano, además de una cena y un desayuno en los que se puso de manifiesto lo bien que se come en tierras gallegas.

El domingo, tras el desayuno, llegó el momento de la despedida, entre risas por un sinfín de anécdotas compartidas y con la sensación de haber vivido unos días muy especiales, emprendimos el regreso a casa, aunque también hubo quien aprovechó la jornada para hacer turismo por la zona. Nos llevamos la satisfacción de la experiencia compartida y la ilusión de seguir avanzando, porque el reto continúa, el año que viene: Mazaricos - Fisterra. El fin del mundo nos espera.