Llega la semana santa, la primavera. El sol comienza a
regalarnos su caluroso abrazo, que invita a salir al campo cual crisálida que
despierta a la vida con ganas de disfrutar de ella, y es así como
ASOCASTRONA retoma el contacto con Gaia, la
diosa madre de la vida y la tierra, e intensifica su actividad.
En Castronuño, este periodo del año siempre ha sido sinónimo
de reencuentro de amigos, de bodega, de molletes con chorizo acompañados con un
trago de vino. Para no perder la tradición, en Asocastrona hemos cumplido con
todo el ritual, aunque esta vez ha sido en el vecino pueblo de San Román de
Hornija – donde también contamos con socios y socias- con el fin de conocer el proyecto de Iván Alonso
Gil, o lo que es lo mismo, Bodega ALGIL.
En 2017 Bodega ALGIL se convierte en realidad y este proyecto
unipersonal comienza a crear vinos singulares, como así deben ser los vinos de
una bodega pequeña, vinos de elaboración cuidada y únicos, con personalidad
propia.
Nos encontramos con Iván en la plaza de san Román y, tras los
saludos y presentaciones pertinentes, nos dirigimos a conocer una de sus
parcelas en producción, Finca Pepe “la majada”, un viñedo con una antigüedad de
8O años en el que se combina la
producción de tinta de Toro y Garnacha. Desde allí, las vistas espectaculares
del altiplano castellano recrean nuestras retinas.
Los conocimientos de viticultura de Iván, el maestro
bodeguero, tienen gran influencia francesa, derivada de las diferentes bodegas
en las que trabajó y donde adquirió los conocimientos necesarios para empezar a
soñar con su propia bodega. Los vinos ALGIL son vinos parcelarios, de vendimia
temprana, para conservar más acidez, y que permite mayor duración en la
conservación del néctar de Baco. El resultado son unos caldos con menos graduación
alcohólica, pero cargados de personalidad.
La parcela visitada está considerada un “Grand Cru”,
siguiendo la denominación francesa de los viñedos. Esta denominación es un término emblemático en el mundo
del vino, utilizado para distinguir los viñedos de mayor calidad. Su rica
historia se remonta a la Edad Media y ha evolucionado hasta convertirse en una
marca de indiscutible prestigio en el ámbito del vino, como así son los grandes
vinos de la D.O. Toro.
Un “Grand Cru” es un viñedo único por climatología, suelo y
material genético, y la Finca Pepe “la majada” cumple con estos requisitos de segmentación
de calidad por características del terreno, un sorprendente pedregal con origen
en el mar prehistórico que cubría gran parte de la actual Castilla (y la
Península Ibérica) durante la era Mesozoica, principalmente en el Jurásico y
Cretácico (hace entre 200 y 65 millones de años), conocido como el Océano Tetis
o el Mar de Tetis. De hecho, esas piedras que cubren los viñedos de la zona, cantos
rodados del mar castellano, tienen la función de aportar calor a la viña cuando
las temperaturas y el sol bajan, evitando las temibles heladas de la planta.
Estaríamos en la zona oeste del altiplano, en el desagüe del
mar que fue Castilla, una zona de climatología singular por estar libre de
tormentas en la época estival, el momento de mayor probabilidad de este
fenómeno climático.
La calidad genética del majuelo visitado lo aporta la
longevidad de las vides, una plantación casi centenaria, sin injerto, a pie franco, que ha permitido
otra de las grandes características de la bodega ALGIL: ser los primeros en la producción monovarietal Malvasía Castellana
Blanca y Garnacha tinta, lo que ha contribuido a la recuperación de estas dos
variedades propias de la zona.
Seve “Los Quemaos” es la denominación de la otra parcela
donde se cultiva y mima la materia prima de los vinos ALGIL. Estaríamos
hablando de una parcela más complicada, por su inclinación norte, de 110 años de plantación,
que produce una tinta de Toro antigua de gran calidad.
La segunda parte de la visita transcurre en una de las
bodegas históricas de San Román, dentro de su singular barrio de bodegas.
Entramos en un callejón de bodegas, una construcción diferente a lo que la
mayor parte de los integrantes del grupo estamos acostumbrados, dado nuestro
origen castronuñero. Entre las curiosidades, el nombre de nuestras zarceras,
allí “lagaretas”.
Está claro que a Iván le gusta cuidar el detalle. Nos dio la
bienvenida una mesa cargada de ricas y coloridas viandas locales en su mayor
parte, como debe ser. Con tan buena predisposición, dio comienzo la cata guiada
de cinco vinos ALGIL que hicieron las delicias de los asistentes.
Para comenzar, Iván Alonso Gil nos ofreció Algil. Malvasía Castellana, un vino blanco
elaborado, como su propio nombre indica, con Malvasía Castellana procedente del viñedo
visitado, un vino sorprendente con base de champán.
Tras la recolección de las uvas que dan este vino, se
mantienen una noche en frío. A las 24 horas se sangra la uva y se conserva 6
meses en barrica de 400. El vino se elabora con fermentación deductiva, sin
oxígeno, lo que produce vinos más cerrados que necesitan decantación o más tiempo para ser degustados una vez
abiertos.
Todos los vinos están en la línea de lo ecológico, por su
tratamiento con abono orgánico, azufre y
cobre, pero no llevan la etiqueta de ecológicos como tales, dado que si se
precisa, también se aplican fungicidas, eso sí, sólo en caso de necesidad.
Zisco, un vino de tinta de Toro con Malvasía,
mezcla de uva blanca y tinta, fue el segundo vino degustado. Es un vino de
beber y hablar, de alterne, y representa un homenaje a la cultura y labor del
pueblo más llano, a los zisqueros, que iban a hacer zisco al monte para los
brasero. Es precisamente de ese laboreo de donde procede el apodo de las gentes
de San Román, “Los ahumaos”.
La cata continuó con Garnacha
Navarra, un vino más frutal y fresco a base de uva tinta navarro, de las
pocas variedades de uva española que existe. Estamos ante un vino afrancesado
en su elaboración. Tras la vendimia, las uvas usadas en la elaboración de este
caldo se mantienen una noche en frío. A las 24 horas se sangra la uva y el
mosto se guarda 6 meses en barrica de 400, con una fermentación deductiva, sin
oxígeno. El resultado de esta elaboración son vinos más cerrados, que necesitan
más tiempo para oxigenarse antes de ser bebidos. Por supuesto, también se puede
optar por su decantación.
Algil Expresión fue el cuarto vino degustado, un
Toro con 6 meses de crianza en barrica. El buque insignia de la bodega Algil.
Mientras la cata se desarrollaba de manera entretenida y
sabrosa para el disfrute de los y las asistentes, llegó el broche final de esta
estupenda velada con el quinto y último caldo. Finca Pepe “La majada“ es
un vino nacido en la parcela visitada en el inicio de esta estupenda jornada y
su etiqueta recuerda la forma de la parcela. Manoláctica en barrica y 12 meses
de crianza. Un vino de diez, del que se elaboran entre 3.500/4.000 botellas al
año.
Los vinos ALGIL son vinos que se exportan a Japón, Bélgica,
Dinamarca, Portugal, República Dominicana, República Checa, Galés y hasta un
total de 15 países. Por supuesto, y como merece su calidad, son vinos que
también han sido presentados en ferias internacionales.
Al finalizar la cata, todos agradecimos a Iván el habernos
proporcionado un comienzo estupendo para este periodo vacacional de comienzos
de primavera. Asocastrona cumple con sus objetivos: ampliar el conocimiento de
nuestro entorno y disfrutar de buenos momentos compartidos.
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