viernes, 14 de agosto de 2026

XIII Gala del Festival Multicultural: una noche para celebrar la cultura, el talento y las raíces de Castronuño


El Centro Cívico de Castronuño volvió a convertirse en punto de encuentro para la cultura, la música y las tradiciones locales con la celebración de la XIII Gala del Festival Multicultural de Asocastrona. Una cita ya consolidada en el calendario cultural del municipio que, un año más, reunió a numeroso público en una noche marcada por el talento, la emoción y el reconocimiento a quienes contribuyen a enriquecer la vida de nuestro pueblo.

La velada estuvo conducida por Paqui y Oskar, socios de Asocastrona, que además de ejercer como presentadores sorprendieron a los asistentes con sus propias dotes artísticas, aportando un toque de humor y espontaneidad a una gala en la que hubo espacio para la música, el arte, la memoria y el reconocimiento a personas que han dejado su huella en Castronuño.

Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la entrega del Premio Valores 2026 a Francisco Hernández González, Paco. El presidente de Asocastrona, Quique Seoane, fue el encargado de hacerle entrega de este galardón y dedicó unas palabras de agradecimiento y reconocimiento a una persona que ha sido un activo muy importante en la vida social y cultural de Castronuño. Una implicación desarrollada tanto en el ámbito personal como en el profesional, después de cuatro décadas de servicio como funcionario municipal, desde donde también ha contribuido al día a día y al desarrollo de su pueblo. Por todo ello, el Premio Valores 2026 supone un merecido reconocimiento a una trayectoria marcada por el compromiso con Castronuño y con sus vecinos y vecinas.

La música volvió a ser protagonista a lo largo de la noche. El público pudo disfrutar de las actuaciones de Unchained, grupo de danzas urbanas que puso la nota más marchosa de la noche; Luna del Olmo, cantante local que cautivó a los presentes con su dulce voz; y Héctor Carbajosa, joven saxofonista con mucho talento. Tres propuestas muy diferentes que llenaron de música y emoción el Centro Cívico de Castronuño.

La gala tuvo también un espacio especialmente dedicado a la memoria y al patrimonio cultural de Castronuño. Águeda Sastre y Cris Zagaleja ofrecieron un precioso homenaje a dos mujeres vinculadas al folclore tradicional del municipio que ya no están entre nosotros: María «La Girona» y Antonia «La Castaña». Una actuación que permitió recuperar y poner en valor parte de la memoria musical y popular de Castronuño, recordando a dos de sus protagonistas.

El arte estuvo presente también de la mano de Rosa Sanz, cuya exposición de pintura pudo contemplarse durante la celebración. Una muestra que puso de manifiesto, una vez más, la creatividad y el talento de los artistas locales y la importancia de generar espacios donde puedan compartir su trabajo con sus vecinos y vecinas.

Pero una gala como esta no se construye únicamente sobre el escenario. Detrás de cada actuación, cada exposición y cada detalle hay muchas personas que aportan su tiempo, su trabajo y su ilusión para que la actividad salga adelante. Desde Asocastrona se quiso poner en valor la colaboración de artistas, colaboradores y de todas las personas que hicieron posible esta decimotercera edición, así como el bonito detalle aportado por Alicio, quien regaló un cuadro homenaje a Castronuño y a la asociación.

La celebración sirvió también para poner en valor el papel de quienes forman parte de Asocastrona y hacen posible que la asociación mantenga durante todo el año una programación activa y diversa. Son ya 136 socios y socias los que forman parte de este proyecto colectivo, participando y colaborando en iniciativas que buscan generar espacios de encuentro, convivencia y participación en el municipio.

Con trece ediciones a sus espaldas, el Festival Multicultural se ha convertido en una de esas citas que permiten comprobar la capacidad de Castronuño para crear, compartir y disfrutar juntos. Una gala que no solo ofrece actuaciones sobre un escenario, sino que pone en contacto a generaciones, recupera recuerdos, da visibilidad al talento local y reconoce a personas que han contribuido a hacer pueblo.

Y así terminó esta XIII edición: con el aplauso del público, con el orgullo de lo compartido y con la certeza de que la cultura alcanza todo su sentido cuando se comparte. Porque es precisamente al encontrarnos, participar y disfrutar juntos cuando la música, el arte, nuestras tradiciones y nuestras historias se convierten en algo de todos.
















jueves, 30 de julio de 2026

El mirador de la Muela como ágora lírica: Poemas de una Noche de Verano 2026

Castronuño y la sacralización del espacio público

La celebración de la edición de 2026 del evento "Poemas de una Noche de Verano", bajo la tutela organizativa de la Asociación Cultural y Medioambiental Asocastrona, representa un fenómeno en el campo de la gestión cultural del territorio. Este certamen no se limita a ser una manifestación artística estival, sino que se erige como una estrategia de resistencia simbólica y reactivación del espacio público en el municipio vallisoletano de Castronuño. El soporte físico donde se desarrolla el recital, el anfiteatro del Parque de la Muela, no funciona como un mero contenedor pasivo, sino como un agente activo en la producción de significado. Ubicado en un promontorio estratégico que actúa como mirador natural del gran meandro del río Duero —uno de los accidentes fluviales más imponentes y protegidos dentro de la Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero—, el anfiteatro propicia una fusión orgánica entre la majestuosidad paisajística y la palabra recitada.

La densidad histórica de este emplazamiento enriquece la dimensión simbólica del evento. Desde los asentamientos de la época romana en lo alto del cerro y la posterior configuración medieval de la villa como plaza fuerte en torno a su desaparecido castillo, el altozano de la Muela ha sido el núcleo de la soberanía local. A pocos metros del anfiteatro se alza la iglesia de Santa María del Castillo, un templo construido en la primera mitad del siglo XIII que transita entre el románico avanzado y el gótico. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en 1962, esta construcción alberga en su interior un valioso Cristo de origen renano del siglo XIV, dotando al entorno de una atmósfera de trascendencia donde el patrimonio monumental abraza la creación contemporánea.

Asimismo, el Parque de la Muela está jalonado de símbolos de la memoria colectiva, tales como la escultura de "La Cantarera" y el homenaje a los pescadores tradicionales representado por "Catalina", la última barca que surcó las aguas del Duero en la zona. Es en este espacio cargado de memoria, donde la comunidad experimentó tanto la riqueza de su entorno como los rigores del desarrollo industrial, donde cobra un sentido de justicia poética la ocupación del anfiteatro para el libre ejercicio de la palabra.

La dirección técnica y la precisión suiza de la palabra

La viabilidad de este proyecto contracultural depende de un rigor técnico y de una planificación meticulosa. La conducción de "Poemas de una Noche de Verano 2026" estuvo a cargo de Rafael de la Puente y María Sotelo, cuya compenetración y experiencia técnica garantizaron que el programa se ejecutara con la precisión milimétrica de un reloj suizo. Esta sincronización no es casual; es el resultado de un proceso de conceptualización, selección de textos y atrezzo que ambos coordinadores prepararon con meses de antelación.

Rafael de la Puente aporta al diseño del evento su experiencia en el ámbito de  la comunicación oral, su formación en la moderación de debates garantiza un control absoluto de los tiempos y del ritmo dramático del recital. Por su parte,  hay en la mirada crítica de María Sotelo una vibración que trasciende el rigor estrictamente académico para volcarse sobre el escenario vivo de la cultura y la urgencia de su tiempo. Su vis escénica —entendida no solo como la proyección de la palabra ante el auditorio, sino como la capacidad de concebir la literatura en plena tensión corpórea y espacial— dialoga de forma directa con su investigación sobre los límites del arte contemporáneo. Para ella, el verso y la forma plástica no habitan en torres de marfil, sino que se exponen a la intemperie del espacio público y de la representación. Esta dualidad de perfiles —el rigor académico y comunicativo de Rafael y la vis escénica de María  dotan a la dirección del evento de una solvencia técnica incuestionable.

El espacio escénico del anfiteatro fue vestido con un atrezzo de notable elegancia, caracterizado por una sobriedad que cedía todo el protagonismo a la iluminación focalizada y al imponente telón de fondo de la reserva fluvial. Los participantes, los rapsodas locales de Asocastrona, evidenciaron sobre las tablas un proceso de maduración interpretativa. Así las lecturas no se limitaban a una declamación pasiva, sino que se convirtieron en una canalización de afectos y tensiones líricas de gran impacto emocional.

El despertar de las potencias del alma y el paralelismo clásico.

Desde una perspectiva filosófica, la labor sociocultural de Asocastrona se asienta sobre la premisa de activar aquellas facultades cognitivas, creativas y éticas —las denominadas "potencias del alma"— que las estructuras de consumo rápido y alienación digital tienden a adormecer en la población rural (y urbana). Recordemos la célebre rima del arpa de Gustavo Adolfo Bécquer, donde el instrumento silencioso y cubierto de polvo en el ángulo oscuro espera una mano diestra capaz de arrancar sus notas latentes. La asociación cultural asume el rol de esa fuerza dinamizadora que despierta el talento cultural y artístico escondido entre sus socios y paisanos, demostrando que la sensibilidad lírica no es patrimonio de las élites metropolitanas, sino una potencia universal inherente a la condición humana.

Este encuentro comunal en un anfiteatro de piedra para recitar y escuchar poesía bajo la bóveda celeste recupera de manera consciente la función socio-estética de la Grecia clásica. En la polis democrática, el teatro y la lírica no eran meras formas de entretenimiento mercantilizado, sino ritos cívicos de identidad y deliberación colectiva. En el siglo XXI, este ejercicio de presencialidad, silencio compartido y escucha atenta se define como un acto radicalmente contracultural frente al discurso de valores dominante, el cual prioriza el consumo inmediato, el aislamiento tecnológico y la productividad mercantilizada.

Esta continuidad de las noches de verano como espacios de comunión y melancolía conecta con la gran tradición literaria castellana. Es posible trazar un puente directo entre la velada de Castronuño y la poética de Antonio Machado, específicamente sus composiciones de Campos de Castilla donde retrata la noche estival:

"Es una hermosa noche de verano. Tienen las casas altas abiertos los balcones del viejo pueblo a la anchurosa plaza..." 

Al igual que en los versos de Machado, donde el paseante solitario dialoga con las sombras y la esfera iluminada del reloj de la torre en un espacio desierto, los rapsodas de Asocastrona transmutan el paisaje de la Muela en un espejo crítico de la interioridad humana. Esta atmósfera de ensoñación y transformación nocturna dialoga asimismo con la tradición universal anglosajona, evocando El sueño de una noche de verano de William Shakespeare.

Disidencia lírica: Glosa de las voces poéticas y su enfrentamiento con los valores dominantes.

Las escritoras convocadas a través de la voz de los rapsodas representan trayectorias de resistencia frente a las hegemonías de clase, género, raza y geopolítica.

Gabriela Mistral

La intelectual chilena representa una enérgica impugnación al elitismo metropolitano y a las estructuras patriarcales de la literatura latinoamericana de principios del siglo XX. Su poesía, profundamente ligada a la infancia desposeída, la maternidad subvertida y los derechos de las comunidades campesinas e indígenas, opuso una pedagogía del amor y del cuidado elemental frente al cientificismo racionalista e industrializador que marginaba los saberes de la tierra.

Ángela Figuera Aymerich

Voz indispensable de la poesía desarraigada y el realismo social de la posguerra española, Figuera Aymerich, al situar el espacio doméstico, la maternidad y el cuerpo de la mujer en el centro de la denuncia geopolítica, desmitificó el rol de la esposa sumisa y denunció de manera implacable a las clases dominantes y el horror de la guerra.

Gloria Fuertes

Frecuentemente encasillada de manera reduccionista en la literatura infantil por la crítica oficial, Fuertes fue reivindicada en la velada como una poeta de vanguardia y disidencia social. Su poética recurre al humor, al absurdo y al habla coloquial de los barrios obreros para desmantelar la solemnidad burguesa. Su pacifismo militante, su defensa temprana de la ecología y su reivindicación de la diversidad afectivo-sexual constituyen un ataque directo al nacionalismo androcéntrico y al militarismo.

Wisława Szymborska

La premio Nobel polaca se enfrentó a los dogmas ideológicos y a los metarrelatos de los regímenes totalitarios mediante una poética fundada en la duda metódica y la paradoja. Su capacidad para examinar la gran historia oficial desde la perspectiva de lo insignificante, de los descartes de la memoria y del detalle cotidiano funciona como un antídoto contra el fanatismo político y la uniformidad intelectual impuestos por la propaganda estatal.

Maya Angelou

Su obra poética y ensayística es inseparable del movimiento por los derechos civiles y la lucha contra el racismo estructural en los Estados Unidos. Angelou articuló una lírica de la resistencia y la resiliencia comunitaria que desafía de forma directa la intersección de la opresión de raza, género y clase. Sus versos, convertidos en himnos de liberación, transforman el trauma histórico de la esclavitud en una afirmación soberana de dignidad y emancipación.

Mercedes Pastor Segovia

La inclusión de esta voz poética contemporánea plantea un puente entre el rigor de la justicia y la sensibilidad lírica. Tomando como base la trayectoria de las profesionales que eligen el derecho civil, de familia y la protección contra la violencia de género para acompañar a las personas en sus tránsitos más oscuros, su poesía combate la despersonalización del sistema judicial y la frialdad burocrática del Estado moderno. Pastor Segovia opone una ética de la empatía, del compromiso y de la escucha transparente a las estructuras formales que invisibilizan el drama humano.

Magdalena Sánchez Blesa

Poeta de la cotidianidad y de las realidades de la calle, Sánchez Blesa combate la apatía existencial y el aislamiento narcisista que caracteriza a la sociedad digitalizada. Sus textos operan como manuales de resistencia ética, exigiendo al individuo que abandone el papel de espectador pasivo. En composiciones como "Instrucciones a mis hijos", la autora insta a la acción directa, a comprometerse con el dolor ajeno y a actuar como "palanca y rueda" para sostener a quienes han sido despojados de sus derechos o de sus capacidades físicas.

María Sotelo

Poeta de pulso dinámico que impregna su sensibilidad y decanta su obra hacia una poesía de compromiso social y estético, arraigada en los márgenes y en las grietas del canon. Lejos de la neutralidad académica, su labor investigadora y su pulso literario revelan una atención constante hacia aquellas voces que desestabilizan las estructuras normativas, apostando por formas de expresión que cuestionan el presente, reivindican la memoria colectiva y asumen la cultura como un territorio de trinchera ética. En su horizonte, la poesía y el arte actúan como dispositivos de resistencia: lugares donde la belleza se conjura con la responsabilidad cívica y la lucidez crítica.

El diálogo intergeneracional y la continuidad rural frente al relato de la derrota

El clímax poético y sociológico de la velada se produjo con la lectura realizada por Sofía, la sobrina de María Sotelo. En el contexto de la crisis demográfica que afecta al interior de la península ibérica, la transmisión de los saberes y la cultura inmaterial no puede descansar únicamente en registros bibliográficos o plataformas digitales; exige la presencialidad del cuerpo y de la voz. La intervención de la joven rapsoda representó la materialización del diálogo intergeneracional, un valor nuclear para Asocastrona que garantiza la supervivencia del tejido comunitario.

Esta puesta en escena constituyó una respuesta directa al relato de la derrota y la depresión del mundo rural que  “entre líneas” difunden los telediarios y medios de comunicación generalistas, especialmente durante el verano, mediante la cobertura sesgada de los incendios forestales y el abandono de los pueblos. Frente al mensaje subliminal de que el campo es un espacio inviable consagrado a la desaparición y al fuego, Asocastrona opone la defensa de valores inalterables: la convivencialidad pacífica, la soberanía cultural y la resistencia activa frente al modelo urbanita al que se empuja a emigrar de forma forzada a las sucesivas generaciones. La continuidad generacional de la poesía en el anfiteatro de la Muela demuestra que el territorio no solo posee un pasado monumental, sino un porvenir intelectualmente denso y autogestionado.

Un verano de cultura permanente: La agenda de Asocastrona


La trascendencia de "Poemas de una noche de verano 2026" radica en que no se trata de un hito aislado, sino de un eslabón dentro de una planificación estival ininterrumpida orientada a la democratización de la cultura y la defensa del medio ambiente. De manera inminente, la programación continuará con Cantando al Fresco, el recital poético de José Roales y el la Gala del Festival Multicultural de Asocastrona, entre otros eventos.

El modelo de resiliencia comunitaria de Asocastrona: Llamamiento a la tripulación

El análisis del evento "Poemas de una noche de verano 2026" y del programa de actividades de Asocastrona revela que el dinamismo cultural del medio rural no depende de programaciones impuestas desde los centros metropolitanos, sino de la autoorganización, el rigor en el diseño de los proyectos y el compromiso de la población nativa. La ocupación del anfiteatro de la Muela representa una victoria temporal contra la desposesión territorial y el olvido histórico.

Por todo ello, la junta directiva y los colaboradores de Asocastrona extienden una invitación a todos los paisanos, visitantes e intelectuales comprometidos con el porvenir del medio rural a participar activamente en el resto de los eventos de la agenda estival. Esta asociación se concibe como una embarcación colectiva que, desafiando el oleaje de la despoblación y el quietismo, utiliza el altozano histórico de la Muela como puerto base para soñar y materializar mares de cultura viva, soberanía comunitaria e inalienable libertad.


























domingo, 19 de julio de 2026

EL FIRMAMENTO COMO ESPEJO CRÍTICO: CRÓNICA DE LA RUTA KILÓMETRO OVNI 2026 Y LA HERENCIA UFOLÓGICA DE CASTRONUÑO

La filosofía de mirar al cielo: Cultura profunda frente a la alienación mediática

En una época definida por la aceleración digital, el consumo de masas y un modelo de ocio superficial promovido por los grandes medios de comunicación, la acción de dirigir la mirada hacia la bóveda celeste adquiere una dimensión de resistencia cultural. La "Ruta Kilómetro OVNI 2026", celebrada la noche del 18 de julio de 2026, bajo el amparo de nuestra Asociación Cultural Castronuño Natural (Asocastrona), se configuró no solo como una jornada de divulgación de misterios no explicados, sino como una profunda propuesta metodológica y filosófica.

Impulsada por los Ufólogos e investigadores de campo Nando Domínguez y Miguel Ángel Moyano, la iniciativa plantea un modelo cultural estrechamente alineado con los valores fundacionales de Asocastrona. La premisa de "mirar a lo alto" se erige como una metáfora existencial: el acto de formular preguntas complejas al firmamento en lugar de aceptar respuestas prefabricadas. Este enfoque promueve una cultura profunda orientada a generar una población crítica y reflexiva, posicionándose de forma deliberada en contraposición al entretenimiento alienante y embrutecedor de la sociedad de consumo actual. A través del redescubrimiento del patrimonio oral y de los enigmas del territorio, la ruta devolvió a la comunidad local y a los visitantes la capacidad de asombrarse ante lo desconocido.

El marco de la alta extrañeza: Conexiones con la ufología clásica española

La comarca de Castronuño y sus zonas limítrofes no constituyen un escenario secundario en la historia de la ufología ibérica; representan uno de los puntos calientes con mayor densidad de avistamientos documentados en la submeseta norte. Las investigaciones presentadas por Nando y Miguel Ángel revelaron que los testimonios recopilados en la comarca coinciden con precisión matemática con las tipologías y patrones físicos analizados por los grandes pioneros de la divulgación en España.

Los relatos de luces con comportamiento inteligente, detenciones imprevistas de motores y encuentros con tripulantes antropomorfos guardan una relación directa con los archivos de Antonio José Alés, histórico conductor del programa radiofónico Medianoche y precursor de las multitudinarias alertas OVNI en el país. Asimismo, la metodología analítica empleada por los organizadores evoca el rigor del psiquiatra Fernando Jiménez del Oso, la incansable búsqueda documental de J. J. Benítez y la labor contemporánea de Iker Jiménez en la visibilización de incidentes de alta extrañeza en el ámbito rural. El análisis de los casos locales demuestra que la fenomenología de Castronuño se inscribe con total coherencia dentro del catálogo ufológico nacional .

Registro analítico de incidentes y encuentros en la comarca

El Encuentro de la Cañada, ocurrido en la Cañada de Siete Iglesias, constituye un episodio significativo donde seis testigos, mientras viajaban en una furgoneta, avistaron un objeto de color blanco cuyas dimensiones fueron comparadas con el tamaño de una plaza de toros. El fenómeno provocó la paralización completa del motor y del sistema eléctrico del vehículo, mientras el entorno se iluminaba con una intensidad similar a la luz diurna.

En 1983, la zona de la carretera de Los Villaesteres, fue escenario del suceso Los Villaesteres. En este caso, el testigo Emiliano Velasco experimentó una persecución y una interacción física hostil por parte de una luz anómala. Las secuelas incluyeron un profundo impacto psicológico y la catalogación posterior de dicha área como una zona de alta actividad ufológica.

También en noviembre de 1983, tuvo lugar El Enigma de Bayona en este pago de Castronuño. Un conductor que circulaba en su coche fue envuelto por una luz cegadora que provocó el apagado repentino del vehículo. Este suceso destaca por el fenómeno de "tiempo perdido", ya que el testigo declaró despertar posteriormente en su cama sin conservar recuerdo alguno de cómo completó el trayecto. El caso lo reabre Nando, siempre implicado con Castronuño, en 2025 investigándose como un posible encuentro en “tercera fase”.

A finales de ese mismo año, en diciembre de 1983, se produjo una Persecución en la Carretera en el eje entre Castronuño y Pollos. Unos trabajadores que viajaban en coche fueron acechados a baja altura por un objeto de grandes dimensiones que emitía luces multicolores. El suceso se caracterizó por maniobras físicas incompatibles con la aeronáutica convencional.

El paraje de la Balsa, en Castronuño, fue el escenario del caso conocido como Los Hombres Chopo. Un pastor local tuvo un encuentro cercano con tres figuras que medían aproximadamente 2,80 metros de altura y presentaban dedos extremadamente largos. El incidente resultó en una alteración de conciencia del testigo y, según se ha reportado, en la transmisión de mensajes personales.

Finalmente, en la carretera que une Castronuño y San Román, una pareja que circulaba por la zona avistó un ovoide luminoso que frenó activamente su trayectoria. Este hecho forzó a los testigos a reducir la velocidad y permitió una observación sostenida del objeto, el cual permaneció suspendido sobre su destino tras el seguimiento; el objeto desapareció en vertical súbitamente generando el efecto de un rayo verde.

El misterio de los Hombres Chopo y la tradición de Asocastrona

El pilar fundamental de la tradición misteriosa de la villa es, sin duda, el encuentro con los denominados "Hombres Chopo". Este suceso, datado originalmente en agosto de 1985, tuvo como protagonista a un pastor local mientras custodiaba su ganado en las proximidades de una balsa. Al divisar lo que en primera instancia parecían tres chopos

recortados contra el horizonte, el testigo descubrió asombrado que se trataba de tres imponentes entidades antropomorfas de casi tres metros de altura, con rasgos humanos, dedos inusualmente largos y vestiduras de apariencia similar al cuero oscuro.

Las entidades entablaron una inquietante conversación con César en la que revelaron datos sumamente íntimos de su vida y anticiparon eventos futuros. Este impactante relato, analizado y defendido en programas de televisión de cobertura nacional por sus indicios de credibilidad, ha pasado a formar parte de la identidad cultural del municipio. Tanto es así que la asociación Asocastrona organiza de manera ininterrumpida cada mes de agosto una marcha nocturna senderista que recorre los parajes del avistamiento, manteniendo viva la memoria colectiva del suceso.

Cartografía de una comarca caliente: Corredores y zonas de contacto

Durante el desarrollo de la ruta, Nando Domínguez y Miguel Ángel Moyano expusieron cómo las dinámicas de Castronuño se conectan con una amplia red de avistamientos en municipios colindantes y provincias vecinas, configurando un auténtico corredor de alta actividad ufológica. Además de recordar el violento encuentro del OVNI de Los Villaesteres en 1983, los guías señalaron las llanuras forestales de los pinares de Bayona y los términos municipales de Castronuño, San Román de Hornija y Siete Iglesias de Trabancos como escenarios recurrentes de fenómenos aéreos inexplicados.

La investigación de campo de los organizadores vinculó de manera directa los hechos locales con tres de los casos históricos más célebres de la región:

· Granja de Moreruela (Zamora): Zona donde se registraron encuentros cercanos con entidades de morfología humanoide. Entre ellos destaca el testimonio de un pescador que presenció la aparición de un ser de más de 1,80 metros de altura en la orilla del río, el cual se desvaneció de forma instantánea ante sus ojos.

· Alcañices (Zamora): Término municipal donde, hace medio siglo, se documentó la presencia de una supuesta huella o pista de aterrizaje circular atribuida a un objeto volador no identificado. Un caso clásico que ha requerido constantes análisis del terreno e investigaciones de archivo recogidas en plataformas especializadas como ovnispain.com.

· El Valle del Esgueva (Valladolid): Una franja territorial tradicionalmente apodada como la "autopista OVNI" debido a la incesante observación de luces nocturnas sobre sus lomas . El suceso cumbre de este corredor tuvo lugar el 16 de septiembre de 1965 sobre los cielos de Valladolid, donde muchos ciudadanos —incluyendo al piloto civil Heliodoro Carrión y al astrónomo jesuita Antonio Felices— contemplaron durante horas un colosal objeto metálico de forma triangular que realizaba balanceos imposibles antes de ascender a gran velocidad.

La Alerta OVNI Nocturna y la acogida de Asocastrona

El punto álgido de la jornada del 18 de julio de 2026 se alcanzó al término de la caminata con la realización de la Alerta OVNI Nocturna. Los participantes se trasladaron a un

altozano estratégico situado en el entorno de la Reserva Natural de las Riberas de Castronuño-Vega del Duero, un emplazamiento privilegiado que destaca por presentar uno de los niveles más bajos de contaminación lumínica de la provincia.

Desde esta atalaya natural, con vistas panorámicas del cauce del Duero y del firmamento despejado, se procedió a apagar los sistemas de iluminación artificial para iniciar la observación sistemática de la cúpula celeste. La actividad se transformó en un foro de debate y convivencia donde curiosos, investigadores y escépticos compartieron metodologías de observación astronómica, relataron vivencias personales y disfrutaron de una velada intelectualmente estimulante bajo la luz de las estrellas.

La convocatoria atrajo a entusiastas y estudiosos del misterio procedentes de múltiples puntos de la geografía española, registrándose asistentes llegados expresamente desde ciudades como Bilbao, Málaga y La Rioja. La organización y la junta directiva de Asocastrona expresan su más profundo agradecimiento por el extraordinario esfuerzo realizado por estos visitantes para acudir a la cita, igualmente se reconoció la iniciativa y la actividad denodada de los promotores del evento Nando y Miguel Ángel, vinculados hace años a la promoción mediática de Castronuño. Asimismo, la asociación aprovechó el encuentro para dar una calurosa bienvenida a los asistentes, invitándoles a descubrir en profundidad la innegable belleza paisajística de la villa y de su parque natural, al tiempo que reafirmó su compromiso cultural a través del amplio programa de actividades que anualmente diseña para dar servicio al pueblo entero y a sus ya cerca de 150 socios

sábado, 11 de julio de 2026

Crónica de una metamorfosis vegetal: El Taller de Clorotipia en los albores del verano en Asocastrona.

 



Crónica de una metamorfosis vegetal: El Taller de Clorotipia en los albores  del verano en Asocastrona.

Este sábado 11 de julio de 2026  vivimos un laboratorio vivo, un espacio donde la luz, la clorofila y la memoria  se dieron la mano para seguir inaugurando, por todo lo alto, la temporada estival de Asocastrona. Con una asistencia de 25 entusiastas participantes, el Taller de Clorotipia no solo ha marcado el inicio de una ambiciosa propuesta cultural, sino que ha consolidado nuestro firme compromiso con la experimentación artística y la salvaguarda del patrimonio.

La luz como herramienta: El estilo pedagógico de Inmaculada Sánchez

El éxito de esta jornada inaugural tuvo nombre propio: Inmaculada Sánchez Macías. Profesora de la Universidad de Valladolid e investigadora de nuevas formas de expresión visual, Inmaculada aportó una metodología que trasciende lo meramente técnico. Su estilo pedagógico, caracterizado por una cercanía intelectual que estimula la curiosidad, logró que los alumnos pasaran de la observación pasiva a la creación activa en cuestión de minutos.

Inmaculada no solo enseñó a manipular las diferentes hojas vegetales; nos guio a través de un proceso de "reinvención constante". Como ella misma señaló durante la sesión, la clorotipia no es simplemente una técnica fotográfica antigua, sino una forma de dialogar con el entorno. Su enfoque investigador, que siempre sitúa el patrimonio como un vínculo vivo con los objetos cotidianos, permitió que los asistentes comprendieran que la fotografía puede ser un acto de recuperación de la memoria colectiva, donde la planta y la imagen se convierten en documentos de identidad.



Una trilogía para la experimentación fotográfica

Este taller de clorotipia no debe entenderse como una isla, sino como el primer paso de un ambicioso ciclo pedagógico. Con esta sesión, Asocastrona da el pistoletazo de salida a una trilogía sobre experimentación fotográfica que promete ser un hito en nuestro calendario:

  1. Clorotipia: La conexión con la naturaleza y la fotosensibilidad vegetal (11 de julio).
  2. Cianotipia: La exploración de los tonos cianóticos y la arquitectura de la luz.
  3. Impresión en lata de aluminio: La incursión en materiales metálicos y su resistencia como soporte artístico.

Este hilo conductor busca que los alumnos se familiaricen con la materialidad de la imagen, alejándose de lo digital para recuperar el tacto, el tiempo y el error como partes intrínsecas del proceso creativo.



El proceso: Laboratorio de manos y hojas

La jornada estuvo marcada por una atmósfera de intensa concentración y descubrimiento. Los 25 participantes se sumergieron en una dinámica de experimentación directa. Cada uno de los presentes trabajó con la selección de elementos vegetales y la yuxtaposición de acetatos con fotografías elegidas previamente.

El proceso, aunque técnico, se transformó en un ejercicio de introspección: ¿cómo captura una hoja la huella de una imagen? ¿De qué manera la luz del sol altera nuestra percepción de un retrato familiar al ser transferido a una base orgánica? La satisfacción final, ya durante la tarde,  de los alumnos al retirar las cubiertas y descubrir sus impresiones sobre la materia viva será el mejor testimonio de la calidad del taller impartido por Inmaculada Sánchez.



Asocastrona: Un verano que no deja de crecer

Más allá del aprendizaje artístico, el día fue una celebración de nuestra comunidad. Con este taller, damos inicio a una oferta cultural de verano amplísima. La calidad y diversidad de las actividades propuestas reflejan la vitalidad de nuestra asociación, que sigue creciendo sin pausa, acercándose ya a la cifra de los 150 socios.

Este crecimiento es, ante todo, un reflejo de la necesidad de espacios donde la cultura no sea algo estático, sino un ente en constante evolución. En Asocastrona, la tradición mantiene la veneración, pero no se guarda en una vitrina; se estudia, se cuestiona y se reinventa.

Gracias a todos los que habéis hecho posible este precursor sábado de verano. Os esperamos en las próximas sesiones de nuestra trilogía, donde seguiremos transformando la luz y la historia en arte.

¿Te perdiste el taller? Permanece atento a nuestras redes  para no perderte las próximas sesiones de cianotipia e impresión en lata de aluminio. ¡El verano en Asocastrona no ha hecho más que empezar!

 

lunes, 6 de julio de 2026

 El arte como encuentro y libertad: crónica de un sábado de acrílicos, juego y comunidad en Castronuño.

Hay mañanas que se quedan grabadas en la retina por la luz entre los tesos y majadas de nuestro pueblo, pero la del pasado sábado 4 de julio se recordará en Castronuño por la experimentación sobre el  color que inundó nuestro encuentro. Veinte socias y socios de Asocastrona nos reunimos con un propósito claro, y también con el lienzo en blanco y esa mezcla tan humana de expectación e ímpetu: participar en el Taller de Pintura Artística guiado por la inspirada Rosa Sanz.

Lo que ocurrió allí dentro no fue sólo una clase técnica; fue una demostración de cómo el arte rural es capaz de pulsar las cuerdas de la convivencia, la terapia y la pura experimentación.

Rosa Sanz: Maestría, color y el trazo compartido

Tener a Rosa Sanz al frente del taller fue un auténtico lujo. Quienes conocen su obra saben que hablar de Rosa es hablar de una creadora de creaciones pictóricas coloristas, vibrantes y llenas de una energía que se contagia. Esa misma luz que plasma en sus cuadros fue la que desplegó a la hora de enseñar.

Pintar con acrílicos puede parecer sencillo a primera vista, pero requiere entender el comportamiento de la materia. Con su paciencia infinita y su capacidad de divulgación, Rosa nos guió a través de los secretos del círculo cromático, enseñándonos cómo dialogan los colores entre sí, cómo se complementan y cómo dar ese trazo correcto que dota de alma y volumen a una idea. Sus explicaciones técnicas no buscaron encorsetarnos, sino darnos las herramientas para que cada uno pudiera volar libre sobre el lienzo.

Romper los corsés del Arte: La filosofía de Raúl Refree en Castronuño

Curiosamente, esta semana la provincia de Valladolid recibió la visita de Raúl Refree, el aclamado productor musical (artífice, entre otros hitos, del despegue de Rosalía). Refree defiende una filosofía artística que encaja a la perfección con lo que vivimos el sábado en el taller de Asocastrona. Para él, el arte debe basarse en la experimentación lúdica y creativa de cada persona, superando los obstáculos y prejuicios que una educación artística meramente técnica o rígida nos ha podido dejar en nuestra biografía.

¿Cuántas veces nos hemos dicho "yo no sé dibujar" o "esto no es lo mío" por culpa de una mala experiencia escolar o de un juicio severo en el pasado?

El taller de Rosa Sanz fue el antídoto contra esos fantasmas. Allí no se iba a competir ni a imitar un modelo perfecto. Se iba a jugar con el acrílico. Al igual que Refree deconstruye la música para encontrar su esencia más pura y libre, las y los veinte participantes de Asocastrona nos despojamos del miedo al error. El lienzo no era un examen; era un espacio de juego.

Más que pintura: Arteterapia, comunidad y la magia de Asocastrona

Cuando analizamos el impacto de actividades como esta, nos damos cuenta de que el resultado material —el cuadro que ahora cuelga con orgullo en los salones de nuestros socios— es casi lo de menos. Lo verdaderamente transformador es el proceso.

El taller funcionó como una sesión colectiva de arteterapia. Mancharse las manos, concentrarse en la mezcla de un azul con un amarillo, observar el trazo del compañero y reírse de los propios patinazos tiene un poder sanador. En un mundo hiperconectado y a menudo acelerado, detener el tiempo durante unas horas para crear en comunidad es un acto de resistencia cultural.

Eso es, en esencia, la convivencialidad: generar espacios donde las personas no solo coexisten, sino que crean juntas, se apoyan y celebran su identidad rural a través de la cultura.

Un verano por delante: La cultura que nos mueve

Este taller es solo un botón de muestra. La programación de Asocastrona se caracteriza por ser extensa, miscelánea y profundamente dinamizadora. No entendemos el medio rural como un espectador pasivo de la cultura, sino como un motor activo.

Este verano, una vez más, las calles y espacios de Castronuño volverán a llenarse de vida con propuestas para todos los gustos y edades. Porque sabemos que cada taller, cada charla, cada encuentro musical o teatral es un hilo más en el tejido que nos une como comunidad.

Gracias a los 20 valientes que se atrevieron a mirar el lienzo de frente, gracias a la junta directiva de la Asociación  por su trayectoria brillantemente dinamizadora y, por encima de todo, gracias a Rosa Sanz por recordarnos que la vida, como el arte, es mucho mejor cuando se vive a todo color.

¡Nos vemos en la próxima actividad de Asocastrona! ¡Viva la cultura rural!

















viernes, 3 de julio de 2026

Bienvenidos a la fábrica inversa

El pasado 30 de junio, un grupo de socias y socios de Asocastrona tuvimos la oportunidad de visitar el Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) de Valladolid. Fue una experiencia tan interesante como reveladora, una de esas visitas que deberían formar parte de la educación de toda la ciudadanía porque ayudan a comprender algo que hacemos cada día y a lo que apenas prestamos atención: qué ocurre con nuestros residuos después de depositarlos en un contenedor.

La sensación que nos acompañó durante toda la jornada fue la de estar recorriendo una fábrica muy especial. En una fábrica tradicional entran materias primas y salen productos terminados. En el CTR sucede justamente lo contrario: llegan residuos mezclados y el objetivo es recuperar de ellos la mayor cantidad posible de materiales para que vuelvan a convertirse en nuevos productos. Una auténtica fábrica inversa.

Cada día llegan a estas instalaciones alrededor de 500.000 kilogramos de residuos. Una cantidad difícil de imaginar que, según nos explicaron, sería suficiente para llenar una piscina olímpica y otra infantil. Ante estas cifras surge una pregunta inevitable: ¿cómo somos capaces de generar tanta basura? En una familia media de cuatro personas se producen cerca de cinco kilogramos de residuos al día. Resulta llamativo comprobar que, mientras la actividad industrial está cada vez más controlada, el residuo doméstico sigue siendo uno de los grandes retos ambientales de nuestra sociedad.

La visita comenzó con una reflexión sencilla pero profunda: en la naturaleza no existe la basura. Los ciclos naturales hacen que todo acabe transformándose y volviendo a formar parte del sistema. Somos las personas quienes hemos creado un modelo de producción y consumo que genera enormes cantidades de residuos y que obliga a desarrollar complejas infraestructuras para gestionarlos.


Precisamente por eso, uno de los mensajes más importantes de la jornada fue la necesidad de separar correctamente los residuos en origen, es decir, en nuestros hogares. El proceso de reciclaje no empieza en el CTR, sino en nuestras cocinas, nuestros baños y nuestros cubos de basura. Si separáramos adecuadamente la materia orgánica, por ejemplo, podríamos reducir aproximadamente un 50 % del volumen de la bolsa de basura doméstica.

Durante la charla también repasamos el uso correcto de los distintos contenedores. La materia orgánica debe depositarse en el contenedor marrón, reservándolo exclusivamente para restos de origen animal o vegetal. El vidrio de los envases va al contenedor verde, mientras que espejos, cristales de ventanas, vasos o platos no deben depositarse allí. El papel y el cartón limpios tienen su espacio en el contenedor azul. Los envases de plástico, los briks, las tapas metálicas y buena parte de los envases domésticos se destinan al contenedor amarillo. Finalmente, el contenedor de resto acoge residuos como pañales, excrementos de mascotas, mascarillas o materiales que actualmente no tienen una vía de reciclaje viable.

También conocimos la importante labor de los contenedores de recogida de ropa y calzado gestionados por la entidad Caritas. Gracias a ellos, muchos textiles pueden reutilizarse, repararse o reciclarse, al tiempo que se generan oportunidades de empleo para personas en situación de vulnerabilidad.


Uno de los datos que más impactó al grupo fue conocer que un solo litro de aceite usado puede contaminar hasta un millón de litros de agua. Sin embargo, cuando se deposita en los puntos de recogida adecuados, ese mismo aceite puede transformarse en biocombustible. Un ejemplo perfecto de cómo un residuo puede convertirse en un recurso cuando se gestiona correctamente.

El recorrido por las instalaciones permitió descubrir la enorme complejidad tecnológica que existe detrás de la gestión de residuos. Una vez que la basura llega al CTR, comienza un proceso de separación que combina maquinaria avanzada y trabajo humano. Primero se retiran los elementos más voluminosos. Después, los residuos pasan por diferentes sistemas que los clasifican según su tamaño, densidad y composición. Intervienen tromeles o cribas rotatorias, electroimanes capaces de recuperar metales férricos, corrientes inducidas para separar otros metales y sistemas ópticos con tecnología láser que identifican distintos materiales.

Aun así, las máquinas no pueden hacerlo todo. Las cabinas de triaje siguen siendo una parte esencial del proceso. En ellas, personas especializadas realizan un control de calidad y retiran materiales impropios que han llegado mezclados. La tecnología ayuda, pero la correcta separación en los hogares sigue siendo insustituible.


Otro aspecto sorprendente fue conocer los sistemas diseñados para minimizar los impactos ambientales de la planta. Una red de ventilación forzada recoge los gases y olores generados durante el tratamiento de los residuos. Posteriormente, estos pasan por biofiltros donde intervienen bacterias que degradan determinados compuestos químicos y por filtros de carbón activo que contribuyen a devolver un aire limpio y libre de olores al exterior.

La materia orgánica sigue caminos diferentes según su composición. Cuando se trata de residuos orgánicos mezclados cuyo origen exacto no puede determinarse, se destinan a los túneles de bioestabilización. Allí permanecen durante aproximadamente seis semanas mientras comunidades bacterianas los transforman en un material estabilizado que puede emplearse en trabajos de restauración paisajística o como material de relleno en determinadas obras civiles.

Por otra parte, los residuos orgánicos recogidos selectivamente son sometidos a procesos mucho más eficientes. En la nave de biometanización, las bacterias trabajan en ausencia de oxígeno para descomponer la materia orgánica y generar biogás, principalmente metano. Este gas se almacena en un gasómetro y permite producir cerca del 95 % de la energía que consume la propia planta, convirtiendo un residuo en una fuente de energía renovable.

Además, los excedentes de materia orgánica se trasladan a diecinueve túneles de compostaje donde se controlan cuidadosamente parámetros como la temperatura, la humedad y la oxigenación. El resultado es un compost de gran calidad que sí puede utilizarse en la agricultura. Posteriormente, tanto el compost como el material bioestabilizado pasan por una planta de afino donde mallas vibrantes, separadores densimétricos, electroimanes y otros sistemas eliminan impurezas y mejoran la calidad final del producto.

La diferencia entre separar bien y separar mal quedó perfectamente reflejada en otro dato muy significativo. Una bolsa de basura correctamente separada puede completar su proceso de tratamiento en unas cuatro semanas. Sin embargo, una bolsa mal separada puede requerir entre seis y ocho semanas de trabajo adicional. Separar correctamente no solo facilita el reciclaje, sino que reduce costes, mejora la eficiencia de las instalaciones y evita un enorme consumo de recursos humanos y tecnológicos.

Sin embargo, la realidad actual sigue siendo preocupante. Aproximadamente el 70 % de los residuos que llegan al CTR terminan en el vertedero, si todos y todas separáramos bien en nuestras casas este porcentaje sería de un 5%. Junto a la planta se puede contemplar una impresionante montaña de residuos de unos setenta metros de altura. El primer vertedero funcionó entre 1972 y 1998; el segundo ha estado operativo desde 1998 hasta 2026, y ya se proyecta la construcción de una nueva celda de vertido. Aunque los sistemas actuales cuentan con impermeabilización y controles ambientales mucho más estrictos que en el pasado, el hecho de que sea necesario seguir ampliando estos espacios evidencia que aún queda mucho camino por recorrer en materia de sensibilización y prevención.

Al finalizar la visita, resultó imposible no extraer la conclusión de que todo el esfuerzo que se realiza en esta gran fábrica inversa es admirable y necesario, pero también que representa un parche para un problema mucho más profundo. La mejor basura es la que no se genera. Reciclar es imprescindible, pero reducir y reutilizar son pasos aún más importantes.

Elegir fruta a granel, utilizar bolsas reutilizables, evitar productos con exceso de embalaje, reparar antes de sustituir y reflexionar sobre nuestros hábitos de consumo son acciones cotidianas que tienen un enorme impacto colectivo. Vivimos rodeadas y rodeados de miles de mensajes publicitarios que nos animan constantemente a comprar más. Frente a ello, la sostenibilidad comienza con una pregunta sencilla: ¿realmente necesitamos todo lo que consumimos?


Desde Asocastrona queremos agradecer especialmente a María, nuestra guía durante toda la jornada, por su cercanía, su profesionalidad y la claridad de sus explicaciones. Gracias también a todas las personas de la asociación e invitadas que participaron en la actividad y demostraron, una vez más, su compromiso con el cuidado de nuestro entorno.

Porque, después de conocer el viaje de nuestros residuos, una cosa queda clara: los pequeños gestos que realizamos cada día en casa tienen consecuencias enormes para el planeta. Y el futuro comienza, literalmente, en el cubo de la basura.