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domingo, 12 de noviembre de 2023

PASIÑO A PASIÑO FAISE O CAMIÑO

 

12 de Octubre de 2023: iPuente a la vista! Este grito que recuerda a otro parecido, en otro siglo, en otra parte del mundo, y que supuso toda una revolución en las dimensiones del mismo, causa también una revolución y un ansia irreprimible en el ánimo de las socias y socios de Asocastrona que pasiño a pasiño vamos incorporando etapas y kilómetros a nuestro Camino desde aquel lejano 2013. Una década después, una pandemia después, Santiago se siente a la vuelta de la esquina, o mejor, al final de un costoso repecho de cualquiera de esos maravillosos caminos adornados de verdes árboles con los que las tierras gallegas compensan las sufridas piernas de los peregrinos.

Una vez más, volvemos al punto donde lo dejamos, que dicho así parece un punto de no retorno. Pero lejos de eso, y aunque parezca toda una contradicción, volvemos para seguir hacia adelante. Esta vez hemos sido ocho los caminantes, y con una nueva incorporación, ya que su corta edad aconsejaba esperar para el inicio de su rodaje en El Camino. Como no podía ser de otra manera, quedó claro que la fuerza de la juventud es imparable.

Vilar do Barrio, y su flamante Casa do Adelino, fue un buen comienzo. El jueves 12, descansados y bien desayunados con viandas de todo tipo, nos pusimos en marcha hacia el primer objetivo: Xunqueira de Ambía. Una etapa fácil y corta, 15 kilómetros que te permiten disfrutar del paisaje, de las aldeas que atravesamos con sus sorprendentes rincones y pinceladas artísticas y de un suculento bocata al aire libre , uno de los grandes placeres del camino.

Tras la llegada a Xunqueira, nos instalamos en Casa Tomás, otro alojamiento totalmente aconsejable, con un trato amable y unas viandas estupendas que nos hicieron sentir como en casa. Por supuesto, otro de los bonitos momentos del Camino es el hermanamiento con las gentes del lugar, regado con una refrescante cerveza o un vino típico de la zona. Siempre reciben bien a los peregrinos y te ayudan a optimizar las cortas pero intensas estancias en sus pueblos, cosa que es de agradecer.

Viernes 13 fue el día de Ourense. Desde el principio, la lluvia, pero ya somos expertos en ponerle buena cara. Tras unos cuantos kilómetros de lluvia moderada e intermitente, la situación atmosférica se complicaba, así que, si llueve, lo mejor es llegar a un buen restaurante para tomar decisiones entre todos. Seguro que Santiago empatizará con estos peregrinos y seguirá brindándonos sus bondades en estos momentos de debilidad a pesar del empujón en coche. Así llegamos a Orense, ciudad sorprendente, que deja un buen recuerdo en todos, no sólo por sus buenas viandas, sino por su monumentalidad y sus relajantes termas naturales.

Todavía una etapa más: Ourense a San Cristovo de Cea. Casa Mañoso fue la morada perfecta para acabar un bonito día de sol, de paisajes emboscados, verdes caminos y el continuo e intermitente encuentro con los 4 peregrinos con los que hemos compartido saludos, llegadas y alguna que otra charla. Es interesante conocer la visión que gentes de otras latitudes y otras culturas tienen de las gentes españolas, favorable en su gran mayoría. En general, consideran que somos personas amables que sabemos disfrutar de la vida.

Pues como buenos españoles, y para no desentonar del resto de nuestros compatriotas, seguiremos disfrutando de los pequeños grandes placeres de la vida: bellos y nuevos paisajes, ricas viandas, amigos y El Camino. ¡ Ya quedan menos “pasiños”!

Rosana de Castro


















Nota: Si el lector va alguna vez a Vilar de Barrio haga el favor de no hacer ruido cuando pase por delante de esta casa. El dueño trabaja de noche y tiene mal despertar.
Nota importante: Si el lector va alguna vez a Vilar de Barrio haga el favor de no hacer ruido cuando pase por delante de esta casa. El dueño trabaja de noche y tiene mal despertar.




lunes, 25 de marzo de 2019

Versos en el camino


De nuevo Asocastrona ha vuelto a poner los pies en el camino. 22 asocastronas y arrimadas hemos vivido un estupendo fin de semana de convivencia en plena naturaleza caminando hacia Santiago siguiendo el Camino de Levante en su tramo sanabrés.
Empezamos donde lo dejamos el año pasado, en el Bar El Rincón de Mayte en Requejo de Sanabria. Los primeros kilómetros de la etapa se nos hicieron un poco cuesta arriba debido a que las obras del AVE impedían el paso por el trazado del camino. Tuvimos que ir por el arcén de la carretera desde Requejo hasta Padornelo. Es una pena que nos hayamos perdido un tramo del camino que cuentan quienes lo han recorrido que es de gran belleza.
En El Padornelo hicimos parada para tomar un refrigerio, al reanudar la marcha tuvimos un  pequeño percance con una caída que no tuvo más consecuencias.
Pasamos por Aciberos y ahora sí pudimos disfrutar de un camino realmente bonito en plena naturaleza. Arroyos y regatillos corrían por todos los lados y atravesamos preciosos bosques de robles. Comimos junto a uno de los múltiples riachuelos que nos encontramos y llegamos a Lubían por un precioso paseo. Al entrar en el municipio, una calle de casas en ruinas con un encanto especial hizo que por un momento nos trasladáramos en el tiempo.
Nos hospedamos en Casa Irene y Bar Javi, dos alojamientos rurales de calidad altamente recomendables. Tras instalarnos y descansar un rato, salimos a pasear por el pueblo de Lubián (lobo) y a tomar unos refrigerios, todo a precios muy populares. A las 20:20 nos juntamos en una de las plazas del municipio para observar un fenómeno tan inusual como friki. Resulta que a esa hora un satélite espacial entraba en la atmósfera y allí estaba Asocastrona para verlo, vivirlo y contarlo. Puntual como un reloj el objeto volador, del tamaño de una estrella, apareció ante nuestros ojos para cruzar el cielo ante nuestra supervisión. Los de Castronuño nos estamos especializando en la observación de naves y otros aparatos espaciales.
Tras la cena en el Bar Javi, tuvimos un momento galdarro muy especial. Dos integrantes de la expedición, Daniela y Regina, quintas de este año en Castronuño, nos echaron el verso ataviadas de mantón y sombrero. Por cierto, ¡este año salimos en Los Versos! Y es que Los Versos de los Quintos siempre son un motivo de disfrute y una seña de identidad de las castronuñeras.
Al día siguiente, comenzamos la ruta tras dar buena cuenta de los suculentos desayunos con los que nos deleitaron en Casa Irene y Bar Javi. Pronto llegamos al Santuario de Tuiza, bello lugar con una bonita iglesia y una zona recreativa junto a la confluencia de dos ríos. Lástima del enorme viaducto que han construido junto al monumento.
Durante toda la etapa atravesamos parajes de belleza infinita. Caminamos sobre el cauce del rio en la subida a una montaña boscosa, por caminos de piedras, agua, y barro cubiertos por la hojarasca mientras los árboles nos protegían del sol que brillaba en lo alto. A cada paso el paisaje ofrecía vistas y rincones espectaculares para disfrute de nuestras retinas y deleite de nuestros sentidos.
Durante un pequeño rato estuvimos perdidos en un bosque de robles y pinos en el que el camino se difuminó. Permanecimos juntos buscando el buen camino hasta que nos reencontramos con las flechas amarillas.
Entramos en Galicia, pasamos por los municipios de A canda y Vilavella, donde hicimos parada en el Bar On, un establecimiento cuanto menos interesante.
Comimos en O Pereiro. Un grupo lo hizo en un bonito área de descanso junto a la iglesia y otro en un bar que estaba a 1 kilómetro del camino, al final de una interminable cuesta arriba. Felipe II mandó colocar un ladrillo de oro en lo alto de la Torre más alta de El Escorial para demostrar que iba sobrao de dinero. Nosotros decidimos recorrer 2 kilómetros de más para demostrar que íbamos sobraos de fuerzas, es lo que tiene ser más chulos que “El Punteras”.
Tras la comida, continuamos la ruta. Llegamos a A Gudiña a media tarde, momento de tomar un refrigerio, rememorar las anécdotas más interesantes del fin de semana y pensar en la próxima etapa que ¿podría ser en noviembre?

Regresamos a nuestras casas con la mochila llena de vivencias y una extraña sensación de melancolía maridada con dolor de piernas. El camino ya nos echa de menos… y nosotras a él. 
¡Galicia, volveremos pronto!




     











martes, 25 de abril de 2017

“CASTRONUÑO TODOS JUNTOS” EN EL CAMINO DE SANTIAGO


Por quinta vez Asocastrona se echa a andar el Camino, en esta ocasión con una jornada de dos etapas, y ya van siete. Todo empezó en noviembre de 2013 con la idea de ayudar en la promoción del Camino de Levante que pasa por nuestro pueblo, Castronuño, pero ya desde esa primera etapa Sieteiglesias-Toro el Camino se metió por nuestras venas.
Cada etapa ha tenido sus ratos buenos y sus momentos de dificultad, pero siempre, al finalizar las diferentes etapas, cada uno de nosotros interioriza la experiencia y la resume así: ¡ha merecido la pena!
El sábado 22 de Abril comenzó esta nueva avanzadilla en nuestro objetivo final, Santiago de Compostela. A las 8:30 nuestro autobusero favorito, Eugenio, de Autocares Benito, estaba en la plaza para llevarnos a destino. El pueblo zamorano de Tábara sería el lugar donde daría comienzo nuestro camino en esta nueva fase, puesto que fue allí donde finalizamos en la etapa anterior. El buen humor y las ganas de afrontar esta nueva aventura se respiraban en el ambiente. Los nuevos fichajes, ilusionados y preocupados por si sus fuerzas no eran suficientes. Los veteranos, temerosos de lo que les esperaba porque ya sabían de los pesares físicos que el camino depara, pero igualmente ilusionados.
Después de un café reconstituyente en el Bar Palacio de Tábara, los 17 peregrinos   comenzamos a andar tras la foto de rigor y con la tranquilidad que nos ha aportado en todo momento saber que  Esther y Macu, nuestras compañeras de logística estarían ahí donde las necesitáramos.
Tras los 13 primeros kilómetros llegamos a Bercianos de Valverde, un pequeño pueblo en el que, ante nuestra inminente llegada, un vecino fue en busca de la encargada del bar de la asociación local, quien lo abrió para nosotros y allí repusimos fuerzas para recorrer los 7 kilómetros restantes. En esta segunda parte del día atravesamos jarales inmensos que perfumaban el camino a nuestro paso y lo decoraban con sus bonitas flores blancas en forma de huevo frito.
Por fin llegamos a Santa Croya de Tera y a nuestro albergue. Nos alojamos en Casa Anita (wwwcasaanita.es),donde pudimos descansar y relajarnos. En Casa Anita, sus propietarias Ana y Conchi, hicieron que nuestra estancia allí fuera deliciosa. Da gusto encontrarse gente tan profesional, agradable e implicada con el Camino. Por la tarde, relax: paseo por el espacio natural urbano de Santa Croya y sus piscinas naturales. Después, cañas para unos y visita guiada a la iglesia vecina de Santa Marta de Tera para otros. Volvimos al albergue para la cena en común y fiesta del pijama: ¡a dormir todo el mundo!


DOMINGO 23 DE ABRIL, DÍA DE CASTILLA Y LEÓN.
La jornada comenzó con un desayuno potente en casa Anita y de nuevo comenzamos a andar, no sin antes despedirnos de Ana y Conchi, nuestras anfitrionas. ¡Hasta la próxima,  amigas!
Los primeros kilómetros nos llevaron a descubrir frondosas choperas junto a la vega del río Tera, que con su sombra hacían muy llevadero el camino. Al llegar a la zona de recreo la Barca, nos perdieron las indicaciones erróneas de unos vecinos de la zona y perdimos las flechas amarillas durante al menos 6 km. Estábamos en el margen equivocado del río. Aún así, y pese al pequeño rodeo que nunca gusta, recorrimos un tramo muy bonito a la misma orilla del Tera. Gracias a la amabilidad de unos pescadores y un guarda forestal, reconducimos nuestro camino. Llegamos a Calzada de Tera, cruzamos el río y nos reencontramos con las flechas amarillas en Calzadilla de Tera. Desde allí, caminamos 2 km más hasta Olleros de Tera. Enfilamos al restaurante El Torero, donde comimos y con nuestros cánticos, hicimos nuestro particular homenaje a Padilla, Bravo y Maldonado. También llegaron las primeras bajas. Las ampollas y el cansancio empezaban a hacer mella.
El grueso del equipo continuó hasta  Villar de Farfón, caminando junto  a los bellos parajes del embalse de Nuestra Señora del Agavanzal. El punto de encuentro fue el albergue de la localidad, regentado por Wallace, un sudafricano que nos proporcionó, además de refrescos, momentos de charla trascendental de alto nivel filosófico.
El último tramo de la etapa se desarrolló por un monte cubierto de flores multicolor hasta casi llegar a Rionegro del Puente, donde todos nos volvimos a reencontrar y pudimos disfrutar de un refresco reconstituyente antes de dar comienzo al viaje de vuelta a Castronuño.
En resumen: caminamos,  disfrutamos del entorno, subimos montañas, atravesamos valles y cruzamos ríos, el sol brilló y calentó, nos perdimos, nos encontramos, aparecieron las ampollas y el cansancio, compartimos viandas, nos picó una avispa (o similar) roncamos, conversamos, convivimos,…Otra experiencia inolvidable de la cual, la lectura común fue que repetiremos. Próxima parada: Rionegro del Puente- Puebla de Sanabria.
Al llegar a la plaza de Castronuño, nos despedimos con el grito de guerra que había animado nuestras fotos de grupo a lo largo de estas dos etapas del Camino: ¡¡¡¡ Castronuño todos juntos!!!!  Toda una declaración de principios.
























 







































¡Castronuño, todas/os juntos/as!