Castronuño y la sacralización
del espacio público
La celebración de la edición de
2026 del evento "Poemas de una Noche de Verano", bajo la tutela
organizativa de la Asociación Cultural y Medioambiental Asocastrona, representa
un fenómeno en el campo de la gestión cultural del territorio. Este certamen no
se limita a ser una manifestación artística estival, sino que se erige como una
estrategia de resistencia simbólica y reactivación del espacio público en el
municipio vallisoletano de Castronuño. El soporte físico donde se desarrolla el
recital, el anfiteatro del Parque de la Muela, no funciona como un mero
contenedor pasivo, sino como un agente activo en la producción de significado.
Ubicado en un promontorio estratégico que actúa como mirador natural del gran
meandro del río Duero —uno de los accidentes fluviales más imponentes y
protegidos dentro de la Reserva Natural Riberas de Castronuño-Vega del Duero—,
el anfiteatro propicia una fusión orgánica entre la majestuosidad paisajística
y la palabra recitada.
La densidad histórica de este
emplazamiento enriquece la dimensión simbólica del evento. Desde los
asentamientos de la época romana en lo alto del cerro y la posterior
configuración medieval de la villa como plaza fuerte en torno a su desaparecido
castillo, el altozano de la Muela ha sido el núcleo de la soberanía local. A
pocos metros del anfiteatro se alza la iglesia de Santa María del Castillo, un
templo construido en la primera mitad del siglo XIII que transita entre el
románico avanzado y el gótico. Declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en
1962, esta construcción alberga en su interior un valioso Cristo de origen
renano del siglo XIV, dotando al entorno de una atmósfera de trascendencia
donde el patrimonio monumental abraza la creación contemporánea.
Asimismo, el Parque de la Muela
está jalonado de símbolos de la memoria colectiva, tales como la escultura de
"La Cantarera" y el homenaje a los pescadores tradicionales
representado por "Catalina", la última barca que surcó las aguas del
Duero en la zona. Es en este espacio cargado de memoria, donde la comunidad
experimentó tanto la riqueza de su entorno como los rigores del desarrollo
industrial, donde cobra un sentido de justicia poética la ocupación del
anfiteatro para el libre ejercicio de la palabra.
La dirección técnica y la
precisión suiza de la palabra
La viabilidad de este proyecto
contracultural depende de un rigor técnico y de una planificación meticulosa.
La conducción de "Poemas de una Noche de Verano 2026" estuvo a cargo
de Rafael de la Puente y María Sotelo, cuya compenetración y experiencia
técnica garantizaron que el programa se ejecutara con la precisión milimétrica
de un reloj suizo. Esta sincronización no es casual; es el resultado de un
proceso de conceptualización, selección de textos y atrezzo que ambos
coordinadores prepararon con meses de antelación.
Rafael de la Puente aporta al
diseño del evento su experiencia en el ámbito de la comunicación oral, su formación en la
moderación de debates garantiza un control absoluto de los tiempos y del ritmo
dramático del recital. Por su parte, hay
en la mirada crítica de María Sotelo una vibración que trasciende el rigor
estrictamente académico para volcarse sobre el escenario vivo de la cultura y
la urgencia de su tiempo. Su vis escénica —entendida no solo como la proyección
de la palabra ante el auditorio, sino como la capacidad de concebir la
literatura en plena tensión corpórea y espacial— dialoga de forma directa con
su investigación sobre los límites del arte contemporáneo. Para ella, el verso
y la forma plástica no habitan en torres de marfil, sino que se exponen a la
intemperie del espacio público y de la representación. Esta dualidad de
perfiles —el rigor académico y comunicativo de Rafael y la vis escénica de María dotan a la dirección del evento de una
solvencia técnica incuestionable.
El espacio escénico del
anfiteatro fue vestido con un atrezzo de notable elegancia, caracterizado por
una sobriedad que cedía todo el protagonismo a la iluminación focalizada y al
imponente telón de fondo de la reserva fluvial. Los participantes, los rapsodas
locales de Asocastrona, evidenciaron sobre las tablas un proceso de maduración
interpretativa. Así las lecturas no se limitaban a una declamación pasiva, sino
que se convirtieron en una canalización de afectos y tensiones líricas de gran
impacto emocional.
El despertar de las potencias
del alma y el paralelismo clásico.
Desde una perspectiva filosófica,
la labor sociocultural de Asocastrona se asienta sobre la premisa de activar
aquellas facultades cognitivas, creativas y éticas —las denominadas
"potencias del alma"— que las estructuras de consumo rápido y alienación
digital tienden a adormecer en la población rural (y urbana). Recordemos la
célebre rima del arpa de Gustavo Adolfo Bécquer, donde el instrumento
silencioso y cubierto de polvo en el ángulo oscuro espera una mano diestra
capaz de arrancar sus notas latentes. La asociación cultural asume el rol de
esa fuerza dinamizadora que despierta el talento cultural y artístico escondido
entre sus socios y paisanos, demostrando que la sensibilidad lírica no es
patrimonio de las élites metropolitanas, sino una potencia universal inherente
a la condición humana.
Este encuentro comunal en un
anfiteatro de piedra para recitar y escuchar poesía bajo la bóveda celeste
recupera de manera consciente la función socio-estética de la Grecia clásica.
En la polis democrática, el teatro y la lírica no eran meras
formas de entretenimiento mercantilizado, sino ritos cívicos de identidad y
deliberación colectiva. En el siglo XXI, este ejercicio de presencialidad,
silencio compartido y escucha atenta se define como un acto radicalmente
contracultural frente al discurso de valores dominante, el cual prioriza el
consumo inmediato, el aislamiento tecnológico y la productividad
mercantilizada.
Esta continuidad de las noches de
verano como espacios de comunión y melancolía conecta con la gran tradición
literaria castellana. Es posible trazar un puente directo entre la velada de
Castronuño y la poética de Antonio Machado, específicamente sus composiciones
de Campos de Castilla donde retrata la noche estival:
"Es una hermosa noche de
verano. Tienen las casas altas abiertos los balcones del
viejo pueblo a la anchurosa plaza..."
Al igual que en los versos de
Machado, donde el paseante solitario dialoga con las sombras y la esfera
iluminada del reloj de la torre en un espacio desierto, los rapsodas de
Asocastrona transmutan el paisaje de la Muela en un espejo crítico de la interioridad
humana. Esta atmósfera de ensoñación y transformación nocturna dialoga asimismo
con la tradición universal anglosajona, evocando El sueño de una noche
de verano de William Shakespeare.
Disidencia lírica: Glosa de
las voces poéticas y su enfrentamiento con los valores dominantes.
Las escritoras convocadas a
través de la voz de los rapsodas representan trayectorias de resistencia frente
a las hegemonías de clase, género, raza y geopolítica.
Gabriela Mistral
La intelectual chilena representa
una enérgica impugnación al elitismo metropolitano y a las estructuras
patriarcales de la literatura latinoamericana de principios del siglo XX. Su
poesía, profundamente ligada a la infancia desposeída, la maternidad subvertida
y los derechos de las comunidades campesinas e indígenas, opuso una pedagogía
del amor y del cuidado elemental frente al cientificismo racionalista e
industrializador que marginaba los saberes de la tierra.
Ángela Figuera Aymerich
Voz indispensable de la poesía
desarraigada y el realismo social de la posguerra española, Figuera Aymerich, al
situar el espacio doméstico, la maternidad y el cuerpo de la mujer en el centro
de la denuncia geopolítica, desmitificó el rol de la esposa sumisa y denunció
de manera implacable a las clases dominantes y el horror de la guerra.
Frecuentemente encasillada de
manera reduccionista en la literatura infantil por la crítica oficial, Fuertes
fue reivindicada en la velada como una poeta de vanguardia y disidencia social.
Su poética recurre al humor, al absurdo y al habla coloquial de los barrios
obreros para desmantelar la solemnidad burguesa. Su pacifismo militante, su
defensa temprana de la ecología y su reivindicación de la diversidad
afectivo-sexual constituyen un ataque directo al nacionalismo androcéntrico y
al militarismo.
Wisława Szymborska
La premio Nobel polaca se
enfrentó a los dogmas ideológicos y a los metarrelatos de los regímenes
totalitarios mediante una poética fundada en la duda metódica y la paradoja. Su
capacidad para examinar la gran historia oficial desde la perspectiva de lo insignificante,
de los descartes de la memoria y del detalle cotidiano funciona como un
antídoto contra el fanatismo político y la uniformidad intelectual impuestos
por la propaganda estatal.
Su obra poética y ensayística es
inseparable del movimiento por los derechos civiles y la lucha contra el
racismo estructural en los Estados Unidos. Angelou articuló una lírica de la
resistencia y la resiliencia comunitaria que desafía de forma directa la
intersección de la opresión de raza, género y clase. Sus versos, convertidos en
himnos de liberación, transforman el trauma histórico de la esclavitud en una
afirmación soberana de dignidad y emancipación.
Mercedes Pastor Segovia
La inclusión de esta voz poética
contemporánea plantea un puente entre el rigor de la justicia y la sensibilidad
lírica. Tomando como base la trayectoria de las profesionales que eligen el
derecho civil, de familia y la protección contra la violencia de género para
acompañar a las personas en sus tránsitos más oscuros, su poesía combate la
despersonalización del sistema judicial y la frialdad burocrática del Estado
moderno. Pastor Segovia opone una ética de la empatía, del compromiso y de la
escucha transparente a las estructuras formales que invisibilizan el drama
humano.
Poeta de la cotidianidad y de las
realidades de la calle, Sánchez Blesa combate la apatía existencial y el
aislamiento narcisista que caracteriza a la sociedad digitalizada. Sus textos
operan como manuales de resistencia ética, exigiendo al individuo que abandone
el papel de espectador pasivo. En composiciones como "Instrucciones a mis
hijos", la autora insta a la acción directa, a comprometerse con el dolor
ajeno y a actuar como "palanca y rueda" para sostener a quienes han
sido despojados de sus derechos o de sus capacidades físicas.
María Sotelo
Poeta de pulso dinámico que impregna su sensibilidad y decanta su obra hacia una poesía de compromiso social y estético, arraigada en los márgenes y en las grietas del canon. Lejos de la neutralidad académica, su labor investigadora y su pulso literario revelan una atención constante hacia aquellas voces que desestabilizan las estructuras normativas, apostando por formas de expresión que cuestionan el presente, reivindican la memoria colectiva y asumen la cultura como un territorio de trinchera ética. En su horizonte, la poesía y el arte actúan como dispositivos de resistencia: lugares donde la belleza se conjura con la responsabilidad cívica y la lucidez crítica.
El diálogo intergeneracional y
la continuidad rural frente al relato de la derrota
El clímax poético y sociológico
de la velada se produjo con la lectura realizada por Sofía, la sobrina de María
Sotelo. En el contexto de la crisis demográfica que afecta al interior de la
península ibérica, la transmisión de los saberes y la cultura inmaterial no
puede descansar únicamente en registros bibliográficos o plataformas digitales;
exige la presencialidad del cuerpo y de la voz. La intervención de la joven
rapsoda representó la materialización del diálogo intergeneracional, un valor
nuclear para Asocastrona que garantiza la supervivencia del tejido comunitario.
Esta puesta en escena constituyó
una respuesta directa al relato de la derrota y la depresión del mundo rural
que “entre líneas” difunden los
telediarios y medios de comunicación generalistas, especialmente durante el verano,
mediante la cobertura sesgada de los incendios forestales y el abandono de los
pueblos. Frente al mensaje subliminal de que el campo es un espacio inviable
consagrado a la desaparición y al fuego, Asocastrona opone la defensa de
valores inalterables: la convivencialidad pacífica, la soberanía cultural y la
resistencia activa frente al modelo urbanita al que se empuja a emigrar de
forma forzada a las sucesivas generaciones. La continuidad generacional de la
poesía en el anfiteatro de la Muela demuestra que el territorio no solo posee
un pasado monumental, sino un porvenir intelectualmente denso y autogestionado.
Un verano de cultura
permanente: La agenda de Asocastrona
La trascendencia de "Poemas
de una noche de verano 2026" radica en que no se trata de un hito aislado,
sino de un eslabón dentro de una planificación estival ininterrumpida orientada
a la democratización de la cultura y la defensa del medio ambiente. De manera
inminente, la programación continuará con Cantando al Fresco, el recital
poético de José Roales y el la Gala del Festival Multicultural de Asocastrona,
entre otros eventos.
El modelo de resiliencia
comunitaria de Asocastrona: Llamamiento a la tripulación
El análisis del evento
"Poemas de una noche de verano 2026" y del programa de actividades de
Asocastrona revela que el dinamismo cultural del medio rural no depende de
programaciones impuestas desde los centros metropolitanos, sino de la autoorganización,
el rigor en el diseño de los proyectos y el compromiso de la población nativa.
La ocupación del anfiteatro de la Muela representa una victoria temporal contra
la desposesión territorial y el olvido histórico.
Por todo ello, la junta directiva
y los colaboradores de Asocastrona extienden una invitación a todos los
paisanos, visitantes e intelectuales comprometidos con el porvenir del medio
rural a participar activamente en el resto de los eventos de la agenda estival.
Esta asociación se concibe como una embarcación colectiva que, desafiando el
oleaje de la despoblación y el quietismo, utiliza el altozano histórico de la
Muela como puerto base para soñar y materializar mares de cultura viva,
soberanía comunitaria e inalienable libertad.
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